El abrazo de Sam

Una sonrisa nos bastó para saber que estábamos en el lugar correcto.

Aquel abrazo me hizo ver lo exhausto 
de mi corazón,
el amor que una vez 
decidí no volver a mostrar
para sanar el dolor, 
volvió más fuerte e inaudito que nunca.

Recuerdo tan bien el momento 
que besé sus ojos…
era como si hubiera 
rozado sus labios.
Eran de colores, 
y no podría especificar de cuáles, 
sólo sé que eran hipnóticos.

Una sonrisa nos bastó para saber 
que estábamos en el lugar correcto, 
y los minutos fueron infinitos. 
El mundo se paralizó en ese momento. 
Años de desamores y dolores
desaparecieron, 
las dudas se resolvieron
o quizá surgieron más, 
pero ahora con un punto vehemente, 
algo que no tiene forma de una fantasía 
y nada más. 

Es algo más allá de toda comprensión
amorosa, 
es una rama que crece
cuando el agua de los ríos 
suben y suben y suben hasta juntarse,
porque esa combinación de frutos y
pensamientos, 
cosechan lo que se conoce
como “amor”.

Es tan incomprensible lo que un abrazo 
nos puede llegar a ocasionar, 
nunca sabemos cómo vamos a reaccionar, 
no sabemos quién nos dará ese 
complemento, donde animalitos 
disfrutan el jardín de los amantes.

Voy a reservar las letras de mi corazón, 
porque de tal abrazo, tal enamoradizo 
y hoy, sí, hoy me enamoré de Sam, 
¡sí! Hoy me enamoré de la división 
de todo lo bueno del universo, de su creación, 
de las estrellas que iluminan los senderos, 
de los universos paralelos.

La vía fantasiosa no podría existir 
sin la vía láctea, 
y si Sam no puede estar más 
en una sola vía, 
crearé una con ella,
porque los enamorados eso hacen, 
y aunque sé que hay más enamoradizos
en el juego, 
ella me escogió a mí, y no solo 
por mi valentía o gran corazón olvidado 
por el dado de la vida,
sino por mi carisma.

El abrazo es la unión de dos seres que se aman, 
y su abrazo me hizo llorar por dentro, 
una palpitación, mi orgullo me traicionó, 
haciéndome un delator de mi corazón, 
de mi bifurcación, de mi anhelación, 
de mi deseo, de mi sueño.

Sam es el arcoíris que siempre 
pasa después de una tormenta
de dudas e ideas, 
pues yo no era un ser fijo, hasta que la conocí, 
y las flores rotas se esfumaron
como desechas de sus traiciones.

Sus aventuras llenas de amistades 
y lagunas exhibidas, me adentró a un mundo 
que yo no conocía, a un mundo que ella 
sabe muy bien que no soy parte de él, 
soy un humilde vate escribiendo
los sentimientos que alguna vez
creí
borrar y jugar con ellos,
mas sé que ahora esto es diferente 
y abismal en el cariño de la verdad
y solo la verdad.

Porque su abrazo me hizo ver con claridad 
lo que mucho tiempo me había estado 
preguntando y desdichando en las noches, 
su rostro impasible, pero a la vez divertido, 
me hipnotizó como si no existiera el tiempo, 
porque, al final del día, los vates
saben muy bien que en los abrazos 
no existe el tiempo, solo existe el lugar
y el cariño de dos personas nada más,
como unos héroes.

Guardaré de manera pasional e intacta 
el momento que marcó
mi antes y después
en la consagración de mis lunas,
de mis estrellas, 
de mis soles y recuerdos
de lo que alguna vez fue, 
de lo que alguna vez viví, 
de lo que alguna vez disfruté.

Hoy ya no le pido al universo una señal, 
un deseo, algo que haga que funcione,
solo le pido que la proteja, que la haga ver 
la luz que tiene por dentro 
y resalte más como la mujer 
apasionada que es ella.

Hoy me enamoré de la querida Sam, el abrazo juntó nuestros mundos, y hoy, la voz ejemplificó la fragilidad de nuestro corazón.

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