Gallo: un acercamiento experimental

Introducción

¡Qué chingón perro! ¿Es tuyo? A mí me laten un chingo estos animales. Y este compa se ve que es bien juguetón. Déjalo, déjalo, no hay tos. Si no me lastima, sólo quiere jugar. Sí, parece que muerde recio pero sólo es la finta. Oye, espera, espera ¿o qué? ¿tienes prisa? Si yo no muerdo, güey. Mejor quítale esa madre, déjalo que corra mejor… Ya ves. Míralo, se ve bien contento, eh. Si yo tuviera un perro la neta también lo traería a pasear acá. Está al puro pedo. Además mientras lo dejas correr, tú te das tus buenos toques. No te hagas, si de lejos vi cómo sacabas el jiter. Pero no te escames, no hay fijón. Mejor rólame las tres, ¿no? Vieeentos, carnal… Uff, está buena, eh… ¿Y cómo se llama tu perro? Ah qué buen nombre. Pero si fuera mío jamás lo traería así. Pues sí, pero no me late eso de amarrarlos. Sí, una vez tuve uno, de morrito. Se llamaba Rayo. Ja, ja, ja. Oye, ¿y si mejor nos vamos allá pa’ poder armarnos un gallo? Eso es todo, ¡venga, pues!

Antecedentes

Te decía, güey. En esa época, me ponía grifo casi a diario. Sí, güey, en las noches, pa’ agarrar sueñito antes de dormir y en las mañanas, pa’ cargar pila. Sí, a todas horas, güey. ¿Eh?, no, no, cuando fumaba de a solapa siempre era en pipa o en jiter. Nel, nunca aprendí a ponchar. Uy, pero tenía un valedor que se ponchaba unos gallos… así, güey, como de a metro. Bueno, no tanto, ja, ja, ja, creo que unía cuatro o seis sábanas, así con salivita, y se armaba un gallo gigantesco. Cuando lo fumábamos en círculo llegaba a dar hasta quince vueltas y la madre ésa no se moría. Sí, güey, esas madres te dejaban estupidísimo. Ja, ja, ja… tu pinche perro no se está quieto, ¿verdad?

Objetivos

A ver, déjame busco un palo pa’ aventárselo. Sí, estos perros son bien listos… ¿Pero qué te decía, güey?… Ah, sí… creo que por esos días no iba a la escuela o eran vacaciones. La neta no me acuerdo. La escuela ya me valía madres desde entonces; la verdad sólo andaba buscando un pretexto para dejarla. Y ya ves, lo encontré. Ja. Nel, no me arrepiento. Nel, ahí na’ más hacíamos puras pendejadas. Acá me la paso chido con la banda. Pero te decía, ahí en la escuela conocí a un güey que le decían el Monch. Mmm no, no sé por qué. Ese güey, también forjaba chingón. Pero la mota que tenía siempre te daba un bajón bien culero. Ah, por eso le decían así: el Monchis. Siempre andaba de bajón ese güey. Luego se iba a los Oxxo a hacerse pendejo y al rato ya salía con unas papas o un gansito. Sí, se los chingaba… ja, sí. Ei, ese güey era medio rata… Nel, pero ese cabrón estaba leve. Yo he topado banda así culera, banda ya choncha, banda que se chinga coches. Así de que te dicen: échame aguas. Y tú: nel, yo paso. Y te dicen: que me eches aguas, no te ando pidiendo permiso, ya con el filero en la mano. Y pues ni pedo, uno se aplica. Así es esto… ya sabes. Esta ciudad es como la guerra: morir o matar… ja, ja, ja. ¿Pero qué te decía?…ahh, sí, sí. Pero, ¿no quieres fumarte otro gallo?… ahhh, ja, ja, ja… a huevo. Pásate el café. Yo Peláez y tú Alfonso. Que yo pelo y tu ponchas… ¡Que yo la limpio y tu armas el gallo, pues! A ver, esta madre huele bien rico. ¿De dónde la sacas, eh güey? Uy, pura calidad. Y hay que aprovechar ahora que hay en abundancia. Hay épocas en que todos los conectes están muertos, güey. Sí, por los operativos de la pe efe pe y esas mamadas. Aunque siempre encuentras, güey. La cosa es que luego los culeros que tienen se ponen bien caciques. Te dan así un puñito por cien varos, güey. Sí, la banda luego se pasa de culera. Ya sabes cómo es esto: yo tengo, pues la comparto; que rólame las tres, que ya vas. Pero pues es parejo: hoy por ti, mañana por mí. Sí, güey. Pues así, como ahorita, güey. Je, a huevo.

Materiales y Métodos

Uy, esta madre tiene bien poquitos cocos. ¿Dónde dices que la conectas? ¿Y en cuánto te la deja ese güey? Uy, con razón. Nel, con eso mejor me compro unas piedras. ¿Tú no le haces a la piedra? Nel, si tú te ves más… así como filosófico. Ei, ya ves… si yo ya conozco a la bandera. Tonces tú eres más de los aceites y de los hongos ¿no? Ya ves, qué te dije. Nel, esas madres te ponen loco. Sí, güey. Ahí andas pendejeando con mamadas y tú crees que ya agarraste el pedo y la razón de la vida… ¡Y toma! Pura riata, güey. Nel, yo paso. Lo mío son las piedras… ¿Que matan el alma? No, güey…  casi me haces mear de la risa. Eso yo ya ni tengo. ¿Y sí has probado la piedra? ¿Y no te latió? Uy, qué mal. Sí, luego andas bien panique. Pero pues está chido. Acá, luego, luego que le das el golpe, luego, luego sientes el pagüer. Ei, ¿desde cuándo qué? Uy, pues creo que desde la secu, güey. Ei, luego ahí en… ¿Eh? Ei, en el recreo también… pero no… en el baño era donde la banda se juntaba a darse sus latazos… No, no seas pendejo, güey… ja, ja, ja. No… pues se fumaban la piedra en una lata. Sí, en una de refresco. Na’ más le haces unos hoyitos con un alfiler y al puro pedo. O en un frutsi o un yakult. Da lo mismo. Al final siempre te dura bien poco. Te tardas más en prepararla que en ponerte todo rocky. Yo ya llevo varios años dándole a esa madre. Pues, dos años casi diario. Y otros así de leve. Bueno, cada que hay, más bien. ¿Que no estoy tan jodido? ¡No mames! Debiste verme hace tres años. Así, güey, no es por mamón pero yo andaba bien cuadrado. Me iba luego a darle a un gimnasio, uno por mi casa. Sí, de boxeo, pero pues ya ves. Ahora el puro vicio, ja, ja, ja. ¿Qué le va uno a hacer?… ¿Eh?… Diecisiete, tengo diecisiete años, ¿y tú?

Resultados

A ver, ya quedó limpia esta madre, te toca ponchar. Mientras yo le aviento la rama a tu perro un rato. ¿Cómo me dijiste que te llamabas? Mira tú, así se llama mi jefe también. Pero na’ más que él es un ojete, no como tú. Luego, luego se ve que eres la banda, acá compartiendo la marimbita con la raza, a huevo. A mí me dicen el —       —. Ja, sí suena culero, pero pues así me dicen. ¿Y qué más te metes tú, eh? Nel, eso tampoco. Los cristales no están tan chidos y aparte bien caros, güey. Nel, mejor unas niñas… unas piedras, güey. O un pomo. Acá un Tonayán nunca falla… a huevo. ¿Y siempre andas por acá? Uy, ya veo. Nel, yo vivo medio lejos. Por ahí más arribita de Six Flags, ¿conoces? Sí, pero ya ves, la chamba me queda más lejos. Antes vivía por acá, ahí por Eje 10. Sí, estaba al puro pedo, pero… pues nos tuvimos que mover. Mi jefe se armó una bronca. Y pues a cargar los muebles, güey. Uy, güey… ese güey sí se carga el varo. Yo soy pobre, así como me ves, pero ese güey, tsss… el puro billetote. Cabrón, ese güey está en otro pedo… así, cabrón. Sólo que el güey sí es un culero. Acá, todo lo que traigo ha salido de mi varo, güey. Tú todavía llegas a tu casa y abres el refri y al puro pedo. ¿no? La comida ya hecha y todo. ¡No, güey! Yo llego a mi casa y nada de comida. Si llego a comer algo es de mi varo, güey. No, no vivo con ese güey. Na’ más vivo con mi jefa. Sí, hermanos sí tengo. Somos diez, pero sólo uno es mi carnal, los otros son la micha. Y mi jefa no sabe de ellos… ya ves… ja, ja, ja… Te digo, mi jefe es un culero. Así, culero… Uy, ya acabaste de ponchar. Pues vas, canijo, el que poncha prende… ten la lumbre. Tssssss, qué rico huele. ¿Dónde la conectas?… ah, sí, sí. Uuuuy, a ver, pásate el gallo… No maaa, esa madre está bien fuerte. Raspa bien rico, pura calidad. Uy, pero imagínate na’ más que tuviéramos piedra, nos armábamos un buen primo. ¡Ah, sí!, que no te late la piedra… y así estás mejor, güey. Si yo porque soy decente… pero hay cada bandita… que por pagar su vicio: sobres, presta la cartera y el teléfono. Nel, carnal, no te asustes. Yo no soy de esos. Yo chambeo. Ahí con mi jefe. Pues ahí… haciéndole de todo, contestando teléfonos, de mensajero. Te digo que ese güey sí está cabrón. ¿Y pa qué quieres saber qué hace?… ja, ja, ja. Pues también de todo. De todo lo que deje lana. A ver, ten el toque. ¿Y tú qué haces? ¿Maestría? Ah, cabrón. ¿Y qué estudias? Ah pues está chido. Supongo. Cada quién, más bien, ¿no?…

Cuidado ahí con el de vigilancia. Nel, tú tranquilo. Na’ más esconde tu güato, póntelo en los huevos. Acá hay que saberse ver natural. Acá como si nada. Echando la plática… Ya ves, el pendejo ni se dio tinta. Si yo ya me la sé, güey… Sí, güey, los pinches puercos ya me la han aplicado varias veces. Más de chavito, cuando todavía uno no se la sabe ¿Tú no has ido a parar a los separos? Uy, sí güey, yo sí… varias veces. Hasta fui a dar a la corre, pero pues na’ más un rato… Pues por pendejadas, güey. Una vez iba… ahí en la calle. Y ya sabes: que a ver joven, que revisión de rutina y la mamada. Y pues ahí que aún no me la sabía. Porque ya sabes cómo es esto, si traes algo, mejor decirles luego, luego. Si no… se lo lleva a uno la chingada. Y esa vez sólo llevaba una pipa, así solita, pero oliendo a mota. Y pues: ¿qué traes?. Y yo: no pues nada. Y todavía me les puse al brinco. Y pues a ver… ¡y que me revisan! Y pues encuentran la puta pipa… te digo, vacía, pero oliendo a mota. Y los pinches puercos: ¿qué es esto? ¿No que no traías nada? Vámonos, cabrón, a la delegación. Y pues ya en la puta patrulla, yo todavía de pendejo le digo a ese puto: no pues te doy mi celular y me dejas ir ¿no? Y el culero na’ más me dice: ¿tu celular? Mira, yo traigo uno mejor, ¿cómo la ves? Tú te vas a chingar, cabrón. Me vale madres, tú te chingas. Y yo todavía: ¿por una pipa?, no mames. Pero pues ya cuando llegamos a la delegación: acá traemos a éste. Lo encontramos con esto. Y el puto que saca una bolsa, de esas ziploc, llena de mota. Y yo: ¡no mames! No seas cabrón, güey. ¡Yo no traía eso! Y los puercos de ahí na’ más riéndose…

Discusión

Pues sí, estuvo culero. Ya ves. Así es la vida, así de cabrona. Pero nada que no arregle un buen gallo, ¿o no? No maaa, este gallo está muy bueno. ¿No me podrías pasar tantita de tu mota? Bueno, no hay pedo, con este gallo aguantamos. Mira, tu perro también ya anda haciendo amigos… déjalo, luego parece que se andan madreando, pero así juegan esos cabrones. ¿Y siempre lo traes a pasear por acá? Ah, ya, ya veo… ¿yo? Pues ya ves, sólo dando el rol. Hoy no tuve chamba y me vine pa’ acá a ver si topaba a un güey que tira vicio acá por Filos. Uno medio acá, todo piedroso, bien chupado. Ese güey sí saca las rocas… acá, chidas. Pero nel, creo que hoy no anda por acá. Pero pues no hay pedo. Te encontré a ti, ja, ja, ja. A huevo… A ver, pasa el gallo, que no es micrófono. Ja, ja, ja. Y fíjate que hasta este porro quedó agusto pa’ celebrar mi cumpleaños. Sí, güey, es hoy. Ja, gracias, güey. Mira que tú eres el segundo que me felicita… sí güey. En mi casa, mi jefa ni madres. Sólo un compa de la chamba me felicitó y me regalo unos Camel’s. Hasta le hablé al cabrón de mi jefe… y el pendejo que me contesta; ¿tú quién eres, cuál ————–? Sí, güey, si el cabrón es un culero, te digo… … … Mira si no. Cuando era morrito yo tenía un perro así como el tuyo, un pastor alemán bien chingón. Me lo regaló una vecina, de los que había tenido su perra. Me gustaba un chingo ese animal. Era cachorro todavía. Y ya ves cómo son esos pinches animales cuando están chiquitos. Joden y joden y joden. Sí, na’ más quieren que juegues con ellos, pero hacen un desmadre. Y este cabrón tampoco dejaba de ladrar en las noches, yo creo le hacía falta su jefa. Era un desmadre… así como yo, ja. Yo creo por eso me caía de huevos. Pero ahí tienes que una noche mi jefe llega a la casa, pero como el perro no lo conocía, no dejó de ladrarle hasta que no se fue. Y ya cuando se iba que agarra un lazo y que me dice: tráete ese pinche perro, súbelo al coche. Y ya ves cómo es uno de morro que na’ más obedece a lo güey. Y pues lo subí. En el camino mi jefe ni dijo nada. Cuando llegamos a un parque, bajó al Rayo y lo amarró a un árbol. Yo sólo le gritaba: es mi perro, es mi perro. Y el culero na’ más se reía. Ya me subió al coche, yo todo llorando. Y el hijo de puta me agarró de las greñas y me levantó la cabeza pa’ que viera… Arrancó el coche y atropelló a mi perro… la camioneta se hizo pa’ delante y pa’ tras varias veces. Yo na’ más oía cómo aullaba… … hasta que ya no se oyó nada… … … Sí, güey… es un hijo de puta… dime, ¿qué necesidad tenía? Sólo era un niño… Nel, güey… qué le puedo hacer… es mi jefe… Él me dio la vida… Ni pedo… te digo… lo que uno tiene que aguantar en este puto mundo… ya hasta me puse de nena llorona, chale.

Perspectivas

¿Qué? ¿Ya te vas? No te escames, güey. Espérate. Aguanta mientras juego con el Rayo un rato, ¿no? Bueno, cámara. Ahí nos andamos topando… ei, ei. Oye… ¿Y no me vas a rolar tantita de tu mota?♦

Fernando Galicia. DF, 1988. Me interesa la narrativa y el ensayo. Editor fundador de La Hoja de Arena. Exinmunólogo. Escribo sobre comida en comeren.mx.

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