Foto: Diana Lerendi.

¿Hasta cuándo me harán justicia?

Una muerte más: trágica, impune y silenciosa.

Llego antes a la ofrenda,
a una que no me han puesto,
pero que tiene una calavera
que lleva mi nombre. 
Llego desnuda a un altar sin flores
con heridas que jamás serán cicatrices.
Aquí, el tiempo ya no cura nada
porque no existe.

Mi rostro pegado a los muros
de las calles y de las redes sociales
pasa desapercibido
en una búsqueda incansable en la que 
muy pocas personas desean
encontrarme.

No me reconocerán
si es que logran hallarme;
estoy hecha pedazos
y cubierta de sangre.
He salido de una bolsa de plástico,
sólo para entrar a otra. 
Donde me olvidarán
con los demás cuerpos
que no tienen nombre ni historia.

Soy un cadáver
sin pasado ni futuro.
Una muerte más:
trágica, impune y silenciosa,
que enluta un país
que celebra a los muertos,
pero que condena la vida. 

¿Hasta cuándo me harán justicia? 
¿Qué castigo merecen los feminicidas? 

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