Oda a Feer Chávez

Vuelve a mis brazos, seré siempre tu amigo, el lunático de los versos solitarios. Mis letras acompañarán tu más grande sentir.

Brisa de verano y lluvia de invierno, 
párvula sonrisa y mirada divina,
ojos de esperanza y cabello de liberación,
mejillas de algodón y nube de inteligencia. 

Ahí está el barco de los ingenieros, naufragando en
busca de los signos del entendimiento lógico,
de la complejidad del ser humano. Ahí va el barco
en busca de los signos de la razón.

En medio de una tormenta de ideas, Feer Chávez 
toma el liderazgo y encamina la ingeniería a una
vía desconocida, pero ella sabe muy bien que
la locomotora de su vida es ella. 

¡Feer Chávez, ingeniera de la vida!
Admiro cada parte recóndita de tu desdicha
vivida, mas fue ella quien te brindo
el camino correcto para encontrar
el sabor de la vida. 

Pasos agigantados vas dando en el camino
de las minas expuestas por las envidias;
sin embargo, sigues de pie, mostrando miles
de veces tu poder sobre las naves
nodrizas de las amigas.

Besos rotos, besos malos, besos sin sentido,
desnudos, carnívoros, controladores,
líderes abusadores, tormentas de injusticias…
a todas ellas tú te enfrentaste y les ganaste, 
porque las pinturas de tus letras las exponen. 

¡Feer Chávez, ingeniera de la vida!
Eres mi mejor amiga y mi confesora principal,
y si todos los días te demuestro
lo importante que eres para la toma
de decisiones de mi vida, es por fuerza
y crisis de soledad. 

Caminos se abren y árboles crecientes respiran
un nuevo aire. Onírica aquella sintaxis del deseo.
Intertextual la manera en que te diriges
a las personas. Alza tu vino y vete a la deriva
del camino que te espera, aquel que tanto
te mereces.

Toma el sabor de la comida de mi familia
y disfruta la pura inocencia de mi única verdad.
Abre tus brazos y dame un fuerte abrazo
como grandes esquiadores de la nieve amistosa
y serena.

¡Feer Chávez, ingeniera de la vida!
Agradezco tu amena convivencia dentro
de la cotidianidad envenenada por las musas
y las estatuas de aquellos caballeros frágiles
y engañadores de su propio corazón. 

Tus futuras realizaciones cinematográficas
darán vida a mis más grandes aventuras
pensadas para compartirse con las
inocentes almas soñadas. Como un cuadro
surrealista, sólo te vivo, no te entiendo,
pero te siento y eso basta porque te rezo.

Alguien quien toda su vida se dedicará
a la tarea de las matemáticas, transmutará
sus fórmulas a sus más grandes pasiones
y a sus más grandes amores, que lamentarán
y disfrutarán la luz del ave que está a punto de volar. 

El ave alza sus alas, desprende un gran calor
dentro de las brisas altas. Las montañas se derriten
y los volcanes nacen. Caen meteoritos
y surgen duendecitos de resistencia.

El cambio en el mundo de Feer Chávez
surge en cada suspiro del minuto vivido. 

¡Feer Chávez, ingeniera de la vida!
La más grande fantasía de mis sueños,
mas agradezco que el destino fuera justo
e ingenioso, ¡qué mejor que el afecto de una
amiga! Pues la vileza de una desdicha
se haría presente y dolería y ardería
como un infierno hinduista.  

Botones de momentos captadores retumban
cada avenida de Iztapalapa, lejos
del metro Tláhuac.
La línea dorada junta aquellos tiempos
en los cursos del conocimiento.
La página del libro de Viridiana nos 
recuerda la cuerda de la amistad.

Oraciones de marfil dentro de la gran iglesia
del Centro. Padrecitos profanando la palabra de
la moral, pero siendo éticos
dentro de las oraciones de la justicia, y ahí
estás tú, siendo tú y solo tú. Frida e Isabela
acompañan al veterinario del núcleo
en este camino de la amada olvidada. 

Vuelve a mis brazos, seré siempre tu amigo,
el lunático de los versos solitarios. Mis letras
acompañarán tu más grande sentir.
¡Oh, Feer Chávez! Eres la ingeniera
de mi más grande amistad, cuando dejes
a tu gran amante, la soledad, estaré en
el laberinto de la aceptación viendo
a mi amiga feliz con la pintura de su catarsis.

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