Patricia (y mis musas)

Hay días en los que me odio

Días llenos de pensamientos oscuros

Que inundan mi calma,

Como una estalactita de polvo

Que poco a poco se deshace

Y lo ensucia todo.

No me considero puro

Aunque tampoco deseo serlo

Pero me aterra

La forma fálica que fecunda

nuestros intestinos,

Que corroe nuestra sinapsis,

Que eyacula en nuestra visión,

utópica por naturaleza,

Deberíamos rezar

A un Dios que no existe

Deberíamos amar

A un prójimo que nos odia

Deberíamos perdonar

Sin saber por qué nos hemos enfadado.

Una vez amé a una mujer

Y ella no me correspondió

Desde entonces apesto

A cerveza

A tabaco

A tristeza

Pero me alegra saber

Que aún conservo

Su esencia

Me dejó el recuerdo

De unas playas de piedra,

De una sonrisa sincera,

Y de un corazón roto.

Recuerdo sus labios

Recorriendo mis tímpanos

Recuerdo mi lengua

Acariciando su clítoris

Recuerdo sus piernas

Corriendo

Recuerdo su cabeza

Que nunca se volvió.

Le gustaba la guitarra,

Y aprendí a tocar,

Le gustaban los libros,

Y empecé a leer,

Le gustaban los hombres,

Buenos y sobrios,

Ahí la perdí.

Hoy escribo estos versos para ella:

Esa mañana me levanté temprano

para besarte con ternura

Pero no estabas,

Te habías ido,

Soñé con tu voz

Y no fui capaz de gritar

Para que me oyeras,

No fui capaz

De expresar lo que era

Porque no era,

Soy

Porque tú me has hecho.

Aún recuerdo cómo me miraste

Cuando creías que eras feliz

Pero no fui buen amante,

y por eso me dejaste,

bebido y drogado

Inconsciente

Tirado en medio

Del baño.

El vómito cubría mi cabeza

Mi pelo manchado

De agria cerveza

Y humo pasado

Había sangre,

Me habría golpeado

Al desmayarme

O quizás sólo lo imaginé.

Escribo cada día,

Con la ilusión de que me leas

Pero ya no lees

Porque sabes que escribo

Sigo amando cada fragmento

De tu cuerpo quemado

Por el sol

Pero ya es tarde,

No puedes corresponderme

Porque me has olvidado.

Busqué consuelo en otras mujeres

Venus de ébano,

Marianne,

Y otras muchas,

Las dejé entrar en mi vida

Y ojalá no lo hubiera hecho

Me rompieron en mil pedazos

Y fue mi culpa

No supe cuidarlas

No supe amarlas

No supe tratarlas

Como se merecían.

Encontraron otros amantes

Más atentos

Supieron hacerlas felices

Cuanto me arrepiento.

Estoy sentado en la cama

Fumando

Y pensando

En cómo me querían

En cómo me besaban

En cómo me abrazaban

En cómo me miraban

En cómo se reían

Y yo no pude corresponder.

Dejaron de comer

Dejaron de hablar

Lloraron 

Tanto como hoy lloro yo

Dejaron de quererme

Y lo merezco.

El tiempo todo lo puede,

Pero el alcohol es más rápido

Duermo

Borracho como una cuba

Esperando su llamada

Pero sólo el Sol me despierta

Entra por la ventana

Como ellas entraron

En mi cama,

Desecha.

Amo a todas las mujeres 

Que han tenido lugar en mi vida

Pero en algún momento

Las cambié 

Por la bebida

Por el tabaco 

Y por el vicio.

Divago en estos versos

Sin compadecerme demasiado,

Aunque sin éxito,

Porque lo merezco.

Merezco la presión

Que abrasa mi pecho,

Pero agradezco

Que me hicieran caso

Las amo tanto 

Como ellas me amaron a mí,

Pero es tarde

Y ahora me doy cuenta,

Es hora de meterme 

Otra vez en la cama

Y esperar a que mañana

Otra musa me espere 

despierta

En la puerta 

De mi casa,

Aunque no lo merezca.

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