Las fronteras se diluyen
o las borran.
Pero tú y yo
nos parecemos,
aunque no lo
quieras reconocer.
Ambos sangramos
ante las cenizas
de una flor
y ambos escribimos
el sonido de
un color.
Por eso, lo que
te duele
a ti, también
me duele
a mí.
La distancia
entonces
es un guiño.
Aire perforado,
dinamita que pinta
nuestros besos.
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Caja de explosivos

