Crónicas

Aquiles, Héctor y la esgrima (IV)

La punta de la espada penetró por el cuello de Héctor sin cercenarle la tráquea. Todavía pudo pronunciar palabras el pastor de huestes: no dejes que me arrojen a los perros en las naves aqueas. Tánatos, indiferente, escuchó la súplica como consejo.

Paestum: un salto al infinito

Continúo pensando en lo maravilloso e inquietante que es lanzarse hacia delante, con la firme determinación de hacer algo nuevo, de atreverse. En cómo reinterpretamos constantemente la realidad, incluso cuando deja de existir. Asumiendo nuestra irreversibilidad temporal.

Atenea contra Juno (III)

La tierra se estremeció en Grecia, el lugar de la infelicidad y la derrota. Italia, es decir Juno, esbozó una sonrisa que recordó a Eneas y la latina estirpe que descendió de Troya. Aquél 10-9 tenía forma de mujer: la venganza…

La poesía infinita del nadador

Era inevitable recurrir y verbalizar esas fantasías que se generan y se acrecientan en los viajes: “¿Habrá algo de verdad en la leyenda?”; “¿Irías nadando únicamente para verme?”; “Se refleja el mar en tus ojos”.

El viaje al fin del mundo

Habíamos llegado tan lejos, éramos parte de ese mismo lugar que Julio Verné inmortalizó con el famoso faro del fin del mundo en el canal de Beagle. Saludamos a los pingüinos y lobos marinos, quienes parecían muy cómodos con nuestra presencia. Estar ahí, era algo muy parecido a un sueño.

Diles que no me maten

Consigue su trascendencia a cualquier época (de ahí su independencia del tiempo): por su escritura, su estilo plural, multicultural, adaptable, universal; y por lo que narra: dentro de ello, hay cosas, muchas, que no han cambiado, que siguen siendo las mismas.

El monte de las mentiras

En el recorrido de las murallas, denominado como Caminos de Ronda, el vapor de ese tiempo presente, de alguna manera fértil, se podía casi tocar, en un paseo donde celebrar a Dante 700 años después de su nacimiento era como una bendición.

The Strokes: My generation

Las generaciones se miden por la coincidencia en la adolescencia. La mía se fue de largo y con ella los anhelos se convirtieron en el marco de un espejo que se niega a morir en una mudanza cualquiera.