I
Lo he contado y/o escrito en diversas ocasiones, mi hábito lector comenzó muy tarde y quien lo afinó fue el querido Pedro Ángel Palou cuando, en 2004-2005, formé parte del curso que impartió en la extinta Casa del Escritor: Voluntad y Renuncia en la Literatura. Además de los libros que salían como parte del curso, él personalmente me fue haciendo recomendaciones.
Mónica Lavín y Cristina Rivera Garza fueron dos de las autoras que me invitó a leer.
Muchos años después, en 2007, en Casa del Escritor tuve la oportunidad de escuchar y conocer a ambas escritoras. Mónica Lavín me dedicó Cambio de vías y Cristina Rivera Garza: Nadie me verá llorar.
A partir de allí, he procurado que en mi biblioteca esté la obra completa de ambas.
Muchos años después, en 2018, tuve la oportunidad de invitarla a Puebla para presentar su libro: A qué volver.
II
Cambio de vías, Yo, la peor, Manual para enamorarse, La casa chica, Cuando te hablen de amor, Mexicontemporáneo y A qué volver son los libros escritos por Mónica Lavín que he logrado anexar a mi Biblioteca Personal.
El año pasado, bajo el sello Tusquets Editores de Editorial Planeta, se publicó el libro de cuentos: El lado salvaje.
III
El lado salvaje está conformado por 23 cuentos que permiten ver la gran polifonía de voces que maneja Mónica Lavín.
Aquello que es cruel, inhumano, áspero, feroz, primitivo y que crece sin ser cultivado es considerado como salvaje, y las historias que conforman este libro contienen mucho de ello. Pero salvaje, también, es aquello que escapa del control del ser humano.
De los 23 cuentos, hay algunos que en lo particular me conmovieron y disfruté muchísimo.
Insomnio (segundo cuento del libro) relata, desde la perspectiva de un perro, cómo es la vida de un canino dedicado al rescate de personas vivas o muertas en un temblor. En Cantata para tres mesas y un pastel de manzana (tercer cuento del libro), la historia acontece sobre un paso a desnivel que parece ser un portal al pasado y presente amoroso de una mujer entrada en años. La mujer busca encontrar su equilibrio entre la persona que solía y extraña ser con la que actualmente es. El corazón de la tierra (séptimo cuento del libro) narra los últimos días de Charles Richter: el inventor de la escala que mide los temblores. El manglar (octavo cuento del libro) habla sobre la interacción de Ellen, una artista que se encuentra en una playa trabajando en un proyecto y requiere soledad, pero se hace presente un chico que habita en esa zona e intenta establecer un lazo con ella, pero Ellen lo aleja. De pronto, a la par que Ellen sufre un dolor inenarrable y sin aparente razón u origen, el chico que la frecuentaba desaparece.
El erotismo se hace presente en dos cuentos: Los globos (onceavo cuento) es la historia de una mujer huyendo de la dominación de su jefe y acudiendo a su enamoramiento de otro hombre del trabajo, con quien le arruinan su encuentro amoroso. Por otro lado, El lado salvaje (doceavo cuento del libro) narra cómo una mujer adulta que disfrutaba tatuarse y tener sexo de joven, ahora busca, en sus últimos días de vida, seducir y entregarse a un joven pescador.
La mácula (decimosexto cuento del libro) relata las visitas que una nieta hace con su abuela al oftalmólogo para que le ayuden con su mácula y cómo la nieta empieza a sentir una atracción por el doctor que atiende a su abuela. En La vida larga e incierta de Manolita (decimonoveno cuento del libro), una muñeca que va pasando de generación en generación, como una especie de ritual para marcar el inicio de la niñez, cuenta lo que para ella representa cada etapa. Al final, queda la sensación de que esto es un cuento dentro de un cuento.
El Olor de la gobernadora (vigésimo segundo cuento del libro) es probablemente la historia donde muchos podrán identificarse o, al menos, empatizar: es el reencuentro de un hombre y una mujer que llevan años siendo amigos y en algún momento tuvieron un encuentro amoroso, pero no se atrevieron a más. Mientras se ponen al tanto de la vida que cada uno ha tenido, ella se percata de que nunca tuvo ni tendrá un espacio amoroso en la vida de él.
IV
El lado salvaje de Mónica Lavín es, sin duda, un libro de cuentos donde la autora muestra la maestría que tiene como narradora y confeccionadora de historias. De algo cotidiano construye grandes historias y demuestra cómo el humano, casi siempre, es víctima de las circunstancias y sus emociones.
V
Pedro Ángel Palou, la última vez que lo escuché hablar de literatura, compartió dos pensamientos: Un gran cuento es aquel que te deja pensando en la historia por mucho tiempo. Y, el cuento no termina en knockout, sino en un abrazo.
Ambas sentencias suceden con cada uno de los cuentos que conforman este libro.


