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Ex Libris: ciudades inmortalizadas en el interior de los libros

Los Ex Libris son marcas de propiedad que suelen encontrarse en las primeras hojas interiores de los libros, ya sea como estampas, etiquetas o sellos que contienen el nombre del dueño o dueña de cada uno de los ejemplares que pertenecen a su biblioteca personal.

Encargar el diseño de un Ex Libris es un acto de amor que no sólo demuestra la posesión de un libro, sino también suele ilustrar otras pasiones de las y los bibliófilos. Es por ello que a lo largo de la historia se han encontrado Ex Libris con ornamentos musicales como partituras o instrumentos, artefactos científicos, elementos del mundo clásico, mascotas y por supuesto aquellos sitios que probablemente ocuparon un lugar especial en la vida de las y los lectores.

A continuación, presento una selección de las ciudades y paisajes que logré identificar en algunos Ex Libris. Noté que colocar este tipo de motivos en una estampa es algo bastante común así que sólo compartiré aquellas que me parecieron más estéticas o interesantes. 

Alicante, Gabriel Miró

El Ex Libris que despertó mi curiosidad por este tema fue el de Gabriel Miró. En cuanto lo vi supe que el paisaje marítimo representado en su sello era Alicante, pues yo misma viví en esa ciudad hace un par de años. Como es usual, la información relativa al diseño de la imagen es muy escasa, pero después de leer a Miró, supongo que ese amor por su tierra natal fue motivo suficiente para inmortalizarla en su Ex Libris. Cabe mencionar que el escritor vivió en distintas ciudades a lo largo de su vida, pero tuvo muy presente a Alicante en lo más profundo de sus entrañas. Me permito compartir un fragmento de un texto de Miró, seleccionado por el escritor Mariano Sánchez Soler, quien amablemente me regaló el itinerario que había trazado para realizar un recorrido literario en la ciudad portuaria. Frente a la casa donde nació Gabriel Miró, sugiere leer en voz alta estas palabras:

“Mi ciudad está traspasada de mediterráneo. El olor del mar unge las piedras, las celosías, los libros, las manos, los cabellos. Y el cielo de mar y el sol de mar glorifican las azoteas y las torres, las tapias y los árboles. Donde no se ve el mar se le adivina en la victoria de la luz y en el aire que cruje… ¡Cómo os quiero y cuán traspasado estoy de esa llama azul dulcísima de Alicante!

Por suerte, también encontré que Fernando Marco diseñó Ex Libris del autor de “El humo dormido”. Además, esa imagen estática del puerto alicantino selló los dorsos de los volúmenes de las obras completas de Miró, editadas por Biblioteca Nueva. Precisamente en esa editorial colaboraba Marco, a quien también le encargaron ilustrar algunas portadas de la colección antes mencionada. Hace unos meses visité la librería Niña Oscura y después de pasar un buen rato recorriendo los libreros encontré un pequeño libro deshojado cuya portada reconocí inmediatamente; tomé el ejemplar y lo volteé con emoción para descubrir que el Ex Libris de Gabriel Miró estaba ahí.

Lucerna, Suiza

Al indagar sobre Ex Libris y ciudades, me encontré con el Museo Digital de Ex Libris, un enorme archivo que organiza cientos de estampas y que ha realizado la titánica tarea de clasificarlos con datos generales como el artista y el propietario hasta su procedencia, técnica y tamaño. En este acervo me encontré con una hermosa vista de Lucerna que en un principio no reconocí. Aunque es un hecho que el artista que lo diseñó fue Theodor Nager para un tal Saegeri, no hay detalles sobre la vida de estos hombres. Sin embargo, me encontré con la tumba del diseñador, ubicada en la ciudad antes mencionada. De este modo comprobé que el paisaje pertenece a la ciudad que se levantó a las orillas del lago de los Cuatro Cartones, cercana a los Alpes suizos. El Kapellbrücke (puente de la capilla), es una de las principales atracciones turísticas y uno de los puentes más antiguos de Europa, construido en 1365 para conectar la ciudad antigua con la nueva Lucerna. Aunque el paisaje ha cambiado con el paso de los años, encontré un grabado de 1642 en el que se atisban las puntas de la muralla medieval que son parte del Ex Libris.

Segovia, España

Uno de los paisajes que sí reconocí fue el icónico acueducto romano que aparece en un Ex Libris estilo collage, diseñado por Rogelio P. Vizcaino para Fernando Rivero de Andrea. Además también aparecen la catedral segoviana, el Alcázar de Segovia -que inspiró al famosísimo castillo de Disney- y la Iglesia de San Justo. No estoy segura si la primera imagen retrata la Iglesia de San Martíno la Iglesia de San Millán, pues ambas cuentan con una torre muy parecida.

Respecto al dueño del Ex Libris sólo encontré un libro de su autoría publicado en 1957 y llamado “El catastro en España, Francia, Italia, Bélgica, Holanda y Suiza: estudio de legislación comparada”. Lo único que puedo suponer es que los históricos edificios segovianos que aparecen en sus Ex Libris, debieron significar algo para él, ya que entre 1950 y 1959 encargó diferentes diseños en los que se repiten dichos motivos.

La Giralda, Sevilla
Otro paisaje español inmortalizado en un Ex Libris es la impresionante torre campanario de la catedral de Santa María de la Sede, que aún sobrevive en el fascinante territorio andalusí. La sección interior de esta torre corresponde a la antigua mezquita de la ciudad, construida a finales del siglo XII, cuando esta zona de la península ibérica fue ocupada por una dinastía bereber que dejó huellas de su arquitectura. Sin embargo, en el siglo XVI – ya en época cristiana- se colocó una construcción para albergar las campanas. Además, en la cúspide se instaló una estatua de bronce conocida como “Giraldillo”, que representa la victoria cristiana ante los árabes.  

El diseño de este sello fue realizado por Fritz Botel, un artista que curiosamente creó varios Ex Libris con otros sitios reconocibles del mundo, por ejemplo la Catedral de Notre Dame. Quienes han tenido el placer de visitar la ciudad de la luz, recordarán que a lo largo de las orillas del río Sena se colocan los bouquinistes, es decir, pequeños puestos de libros de segunda mano, grabados y arte local, los cuales también figuran en el Ex Libris, que perteneció a Paul Pfister.

No encontré detalles sobre la vida de este personaje, sin embargo, en el Museo Digital del Ex Libris encontré más de 20 estampas con su nombre.

Por otro lado, me encontré con un Ex Libris que también retrata la catedral parisina, pero fue diseñado por Zoltan Vén, un artista gráfico húngaro famoso en Europa por sus creaciones. Su nombre aparece en el libro “The Ex-Libris Artists”, publicado por la International Federation of Societies of Exlibris. Los minuciosos detalles del sello personal de Alma Petz son verdaderamente impresionantes, personalmente me sorprendí de encontrar jeroglíficos egipcios y una escena libresca diminuta que sólo se alcanza a percibir si hacemos un acercamiento a la imagen.

Melk, Austria.

Por último, especialmente bello me pareció el Ex Libris de la Biblioteca del Monasterio Benedictino de Melk, pues retrata precisamente a una de las bibliotecas barrocas más hermosas del mundo. Aunque el grabado forma parte de su colección, desconozco si sus más de 100 mil volúmenes están marcados con el característico sello. 

Ciudad de México, México.

En México también se han creado diversos ex libris con nuestros paisajes. Por ejemplo, el escritor, bibliófilo, cronista e historiador mexicano Luis González Obregón optó por incluir la Catedral de la Ciudad de México en uno de sus sellos. Su estampa de la catedral fue creada para un concurso que organizó la librería Biblios y el de don Luis obtuvo el premio en la categoría de “Historia Colonial”. De su segundo ex libris no conseguí imagen pero sí su descripción en el libro Catálogo de la colección de ex libris de Guillermo Tovar de Teresa:

“Representa una estela maya con inscripción jeroglífica en bajorrelieve con la leyenda “Res loquentur” (las cosas hablarán)”.

Actualmente el acervo de Luis González Obregón se puede consultar en el fondo bibliográfico homónimo de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia. Esta breve selección demuestra la importancia que tienen nuestros espacios urbanos, así que si todavía no tienes un Ex Libris, incluir algún paisaje o monumento significativo en tu vida puede ser la opción perfecta para recordarlos a través de tus preciados tesoros literarios.

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