Nadie puede quedar indiferente frente a los libros del narrador y articulista Emiliano Monge (Ciudad de México, 1978): las novelas Morirse de memoria (2010), El cielo árido (2012), Las tierras arrasadas (2015), No contar todo (2018), Tejer la oscuridad (2020), Justo antes del final (2022) y Los vivos (2024), además de los cuadernos de relatos Arrastrar esa sombra (2008) y La superficie más honda (2017), conforman un muestrario narrativo sustentado en un provocativo mapa imaginario, donde el lenguaje se despliega por coordenadas disidentes que desafían al lector.
Ahora, En lengua privada (Random House, 2026), Monge retoma las consonancias de sus fabulaciones anteriores, pero desde una perspectiva en que el narrador devela los entresijos de su lengua privada en doce textos (diez cuentos, epílogo y apéndice) entrelazados en sus enunciaciones por una costura que apela al recuerdo, derroteros personales y retumbos de autores y lecturas concluyentes: Mario Levrero, Jesús Gardea, Raúl Zurita, Julio Ramón Ribeyro, Sara Gallardo, Antonio Di Benedetto, Mario Montalbetti, Agota Kristof, J. M. Coetzee, Daniel Sada, Lorrie Moore, James Joyce, Enrique Lihn, Gabriel García Márquez, Samuel Beckett, Emmanuel Bove…
Estamos en presencia de relatos que rompen con los esquemas de la ficción tradicional y apelan a índices cruzados de la crónica, ensayo, autoficción y el diario que describe los itinerarios de un lector obsesivo que retoma instantes de su vida y rastrea en los enigmas del olvido en una indagación por aquello que la palabra dejar ver y que también encubre.
“Confieso que este libro nació de una perentoria necesidad de escribir en la indagación desafiante de la palabra. Cuando veo que hay asomo de la pérdida de lo que soy, la escritura hace que me reconozca; en realidad, me encuentro conmigo cuando estoy escribiendo. Confieso que el único lugar donde soy yo es cuando estoy escribiendo. Lo reitero, estos relatos brotaron de la memoria, las tramas parten de incidentes reales que las remembranzas deformaron en los vericuetos de la ficción”, expresó Emiliano Monge – ganador del IX Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska 2015– en entrevista para la revista Purgante.
¿La memoria como aliento de estos cuentos?
Me incita el papel de la memoria, que todo lo transforma y entonces, lo que recordamos es algo distinto a lo acaecido. El presente necesita alimentarse de sucesos del pasado, pero gracias a que la imaginación se empotra en los recodos de la memoria podemos fabular. También es esencial el olvido, esa misteriosa e inquietante voz que nos hace que nos inventemos constantemente.
¿Un libro híbrido y también disidente?
Siempre me han interesado los libros inclasificables, que mezclan cadencias y tonalidades divergentes, quizás yo quería hacer algo dentro de esa línea, entre lo ficcional y lo ensayístico. Diría que En lengua privada hay un paseo por lo heterogéneo, donde la voz narrativa se despliega por lugares que exigen enunciaciones bifurcadas. Aquí apelo a la experiencia personal y la entrecruzo con destellos del pensamiento especulativo, de ahí la disidencia que tú conjeturas.
¿Sumario y conjugación de lecturas concluyentes?
Sí, por ahí han definido el libro como un diario de lectura. Sostengo que la memoria también se nutre, y de manera fundamental, de las emociones que nacen de las lecturas que hacemos a partir de personajes que nos obsesionan. En algún momento menciono el punzón del cerebro, donde germina el lenguaje, imaginamos y recordamos. El área más entrañable del escritor, el espacio en que lo leído y lo escrito se materializa. La lectura nos define como seres imaginativos; nuestros gestos y comportamientos están alimentados de los escritores que nos inquietan y admiramos.
¿Homenaje y diálogo con esos escritores?
Esos escritores referidos me han servido para conformar mi idea de la literatura. Aparecen interrelacionado con mi actitud ante el oficio de escribir y en mi lenguaje privado; los encajo con lo que fraguo en los espacios del lenguaje y así, le rindo homenaje. Ellos me han conminado a tener una concepción de la literatura alejada de lo convencional.
¿Emiliano Monge: relator y personaje?
Los narradores de mis libros anteriores son totalmente diferentes a mí; sin embargo, aquí tienen mucho que ver conmigo: soy yo vislumbrado en diferentes reminiscencias, ecos impregnados en mi memoria.
¿Qué función juega el lenguaje en estos relatos?
Función totalizadora. Escribo en la zona manifiesta del lenguaje y para el lenguaje –lo he dicho muchas veces–, es mi manera de poder dilucidar la relación obsesiva que tengo con la palabra y la escritura. Escribir es indudablemente, una cruzada con el lenguaje. La escritura nos abruma, por eso intentamos organizarla, lo enuncio en el apéndice del libro. Para evitar el derrumbe de lo que escribimos acudimos a la gracia del lenguaje.
¿Por qué esta exposición de su lengua privada?
Por necesidad de especular sobre la animación íntima de mi escritura. Hay en todos nosotros una lengua privada, quise dar testimonio de la mía desde las conjunciones de mis caprichos como contador de historias. Los lectores verán que hay un afán de configurar incidentes propios en el designio de trazas encajadas en lo entrañable. Éste es el primer libro en el que doy referencias de mis ataduras con evocaciones del pasado; además, doy pistas de la forma en que funciona mi imaginario. De ahí mi visita y recurrencia a la lengua privada.
Ficha
En lengua privada
Autor: Emiliano Monge
Género: Cuento
Editorial: Random House, 2026


