Íñigo Domínguez, que es propenso a la nostalgia de los veranos del pasado, ha reunido en un volumen un puñado de artículos tamizados por ese sentimiento gustoso y amargo.
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Notas de un estío amarillo


Íñigo Domínguez, que es propenso a la nostalgia de los veranos del pasado, ha reunido en un volumen un puñado de artículos tamizados por ese sentimiento gustoso y amargo.

Igual que Néstor Sánchez, me quedé sin épica, me quedé sin nadie. Ahora escribo mi diario de Manhattan desde una ciudad llamada Victoria.

Todos hemos recibido el golpe de la melancolía al mirar un paisaje que en el pasado contemplábamos con alguien.

Yo no me llamo Ricardo, pero comprendo lo que Ricardo dice: los traumas, las obsesiones, el lenguaje negro del dolor.