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Suicidio

Agarré un vaso de agua y tomé lo que ella siempre evitó; en una noche todo se había esfumado, solo se escuchaba el sonido de un grillo a medio morir.

Acostarme en la cama y no saber de nadie.

Bella es la paz que trae un dormir
—sin un sueño ligero—,
solo cerrar los ojos y dejar que la noche me lleve
hacia un olvido, un recuerdo.

Me sentí como mi abuela cada vez que ella iba a dormir.

Agarré un vaso de agua
y tomé lo que ella siempre evitó;
en una noche todo se había esfumado,
solo se escuchaba el sonido de un grillo a medio morir.

¿Alguien se habría dado cuenta de mi descanso eterno?

Solamente un lunes en la mañana
cuando mi cuerpo yace en paz
en el descanso anhelado, premiado.

Amargura despedida leerán cuando me recuerden
y olviden con el pasar de los días.

Por Sebastián López

Ser de anomalías.

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