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Poesía

Déjame atrás

Ya no tengo nada. / Ni siquiera lenguaje. 

Sobre qué se escribe cuando no se escribe de nada.
Ya se me agotaron las palabras, 
       las ganas 
               y el idioma 
                      y los sentimientos.  

Ya no tengo más letras.
Las desgasté. 
Las aposté por promesas falsas de amor, 
por esperanzas formadas a base de humo, 
rentables, durables, 
esfumadas en el tiempo.

Ya no tengo nada.
Ni siquiera lenguaje. 

Una maraña de emociones enredadas
recorre estos huesos olvidados.
Se han adherido a la carne
sin recordar sus raíces.
Han olvidado de dónde vienen y dónde van. 
Me pregunto si esta enredadera
conoce algo parecido al punto de inflexión. 
Continúa arrastrándome
hacia lo más desmembrado de mis entrañas. 

¿Cuánto falta? 
¿Cuánto más falta?

Maldito vacío viviendo en mi cabeza, 
tan visceral y honesto, 
grotesco. 

Me parto en dos
para dejar nacer a la persona que
verdaderamente no ha existido. 

¿Qué garantías tengo?
No hay boleto de retorno.
Se aceptan sugerencias. 

Si las plantas hablaran,
Si yo pudiera hablar,
¿qué diría?

¿Soy las historias que me conté
para sobrevivir(me)?
¿Cómo se vive el naufragio de una existencia? 
¿Cómo se llega al centro del ser? 

Malditos sedimentos de identidad humana, 
¿cómo se aprende a ser?

¿Cuál es la parte más viva de mí?
¿Dónde está mi núcleo desértico?

Solo encuentro alcantarillas
dentro de mi existencia. 

¿Cómo vivimos cuando se nos despoja de nuestra identidad
¿Es posible ser humano sin ella?

¿Puede la arena ser sin conocer el desierto?
           ¿Puede el refugio existir sin conocer la calma?

¿Dónde está el oasis?

Perderse es ir encontrando 
y no saber qué hacer con lo que se va descubriendo. 

Estoy cautiva. 
Temo que ser prisionera de mí. 
Temo ser mi propia esclava, 
y no poder pagar(me) el precio de mi libertad.

Sujétame,
ruego al silencio ennegrecido me caliente el corazón 
como el calor del fuego a la cera entibiecida,
maleable 
permeable 
transmutable. 
Flexible al tacto del mundo. 
Escondido, solo quiero ser cera tibia.  

El alcance de mi palabra,
¿hasta dónde llega lo que escribo?

¿Qué queda en el aire 
de lo que atraviesa esta alma desierta 
hasta lo que sale de mis dedos al teclado?
Me hundo escondida.
Me asfixio, Escondido. 

En palabras que no conozco, 
me ahogo en frases que no sé escribir. 

Mi alma es tan pequeña, apenas una mota de polvo, 
del tamaño meramente insignificante, 
traslúcida en la luz de la ventana mientras transcurre el tiempo.

lée(me).
escúcha(me). 
comprénde(me).

Tengo un alma viciada por el existencialismo, 
con un enmudecido sabor a neutralidad, 
frivolidad.

Me aterra descubrir a qué sabe el universo. 
Mírame,
   tómame,
      huéleme,
         desnúdame,
             contémplame,
                interprétame,
                   descíframe,
                       atraviésame,
                         inhabilítame ,
                            consúmeme,
                               devórame,
                                  derrámame,
                                     disuélveme,
                                        sobrevíveme,
                                           olvídame. 

Solo,
soy la verdad de mi verdad.
Ya no tengo palabras que donarte,
                                     Escondido,
déjame atrás.