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Aura García-Junco transmuta el duelo en literatura

Dios fulmine a la que escriba sobre mí (Sexto Piso) es un libro que se inscribe en una especie de subgénero literario conocido como “falsa memoria” o “falsa biografía”.

Es una tontería pensar que tienes que leer todos los libros que compras, ya que es una tontería criticar a aquellos que compran más libros de lo que nunca podrán leer. Sería como decir que debes usar todos los cubiertos o gafas o destornilladores o taladros que compraste antes de comprar nuevos. (…) Si, por ejemplo, consideramos los libros como medicina, entendemos que es bueno tener muchos en casa y no unos pocos: cuando quieres sentirte mejor, entonces vas al ‘armario de medicina’ y eliges un libro. No uno al azar, sino el libro correcto para ese momento. ¡Es por eso por lo que siempre debes tener una opción nutricional!

Umberto Eco

Uno es los libros que ha leído, la pintura que ha visto, la música escuchada y olvidada, las calles recorridas. Uno es su niñez, su familia, unos cuantos amigos, algunos amores, bastantes fastidios. Uno es una suma mermada por infinitas restas.

Sergio Pitol

I
Desde que comencé a leer libros con temática espiritual, ocultista, esotérica y novelas de género fantástico y ocultista, mi acercamiento a los géneros literarios de mayor dominio cambió.

Hoy agradezco un tipo de escritura más personal, donde la técnica no se imponga a la historia. Este 2026, las lecturas de literatura de ficción han sido de un corte íntimo y con historias más cercanas a una realidad palpable.

II
Dios fulmine a la que escriba sobre mí de Aura García-Junco (Sexto Piso, 2023) pertenece, sin duda, a esta nueva búsqueda y/o necesidad lectora que tengo.

Un libro que se inscribe en una especie de género o subgénero literario conocido como una especie de “falsa memoria” o “falsa biografía”, donde Aura se convierte en una especie de investigadora literaria que va tras la huella, el rastro, de su padre, quien ha muerto y le ha heredado su biblioteca.

Aura necesita entender y comprender tres cosas: ¿por qué su padre dejó de escribir?, ¿por qué ella tampoco puede escribir? y ¿cuál es el significado simbólico, emocional o sentimental de haber heredado la biblioteca de su padre? A la par que va seleccionando qué libros de la biblioteca de su padre conservará y cuáles no, también va buscando a algunos conocidos de su padre, con el fin de comprender la figura que representó, significó para ella y otras personas; empero, la distancia emocional del lazo padre-hija, las discrepancias ideológicas, dicho de otra forma, las heridas emocionales se convierten en una barrera que le impide acercarse como quisiera.

Conforme avanza en este viaje para conocer a su padre, las heridas van tomando su dimensión y con ello el debido proceso de cicatrización. Para sanar, primero hay que nombrar lo que duele.

III
Dios fulmine a la que escriba sobre mí es un homenaje al libro, al acto de leer.

Este libro nos recuerda la importancia que una biblioteca puede tener en la vida de una persona, pues esta es una extensión de los miedos, pasiones, vacíos, alegrías y gustos que conforman y/o identifican a la persona lectora; es un homenaje tanto a los autores que fascinaban a su padre, así como a los que ella heredó e hizo propios: Italo Calvino, Paul Auster, Enrique Vila-Matas; y también es un homenaje a la voluntad y renuncia tanto de escribir como de leer.

Y es, también, un texto que bien podría inscribirse dentro de la educación sentimental de una generación, pues Aura nos recuerda el legado de su padre Juan Manuel García-Junco: el proyecto editorial Goliardos, el Festival de Horror Cósmico, el Círculo cultural libro-club Lovecraft del Circo Volador, que buscó impulsar la carrera de algunos escritores y escritoras por medio de talleres y la publicación de plaquettes. De modo que es posible decir que H. Pascal —como también era conocido— fue parte importante de la vida cultural de México.

IV
Además de entregar un libro demasiado íntimo, Aura le regala al lector un texto que profundiza sobre el significado de la vida y la muerte, valiéndose de un sinfín de metáforas y analogías que hacen parecer sencillo, simple, lo que de facto es complejo y muy profundo.

Dios fulmine a la que escriba sobre mí es una joya inconmensurable, un recorrido por una carreta de emociones y sentimientos que conducen al corazón.

V
Debo confesar algo: la lectura de este libro fue larga, pausada. A la par que comencé con este libro, a mi madre le dio por pedirnos, a mi padre y a mí, hacer una depuración de los libros que ya no se ocupaban ni ocuparían.

Un proceso, antes de tiempo, que me permitió decidir qué libros importantes podrían pasar a manos de alguien que sí los conservara y les diera el debido valor y qué libros no tenían un valor significativo para mi padre. Todo lo referente a Derecho fue para un amigo que está armando su propio despacho; los de Literatura, Historia y otros temas de interés me los quedé y los de temática variada los donamos. 

Llegado el momento, tendré que averiguar cuál será mi ancla; por ahora no quiero pensarlo.

VI
Los casi 4 años que viví en la CDMX, iba cada determinado tiempo a la Biblioteca de México que está en la Ciudadela. Me gustaba perderme en las bibliotecas-museo y pensar que estar allí observando el orden que cada biblioteca personal tenía era una forma de conocer a Carlos Monsiváis, Alí Chumacero, José Luis Martínez o Antonio Castro Leal.

Y después me vino un sueño: buscar que Puebla tenga su propia Ciudad de los Libros donde se concentren las bibliotecas personales de Pedro Ángel Palou Pérez, Héctor Azar, Mario Riestra Venegas. E incluiría las de Pedro Ángel Palou García, Ángeles Mastretta, Juan Gerardo Sampedro, Moisés Rosas Silva, Miguel Maldonado, Mónica Rojas, entre otras personalidades. Y sí, donaría la mía para esos mismos fines, pues desde que comencé a hacer mi propia biblioteca he buscado que esta me explique, me defina y quien se adentre logre conocer quién fui y qué disfrutaba hacer en la vida.

VII
Dios fulmine a la que escriba sobre mí es el duelo de Aura García-Junco ante la muerte de su padre. Duelo que, sensible y generosamente, decidió compartir con el lector.

Es, también, un libro que nos recuerda que las personas estamos llenas de claroscuros. Que somos entes imperfectos. Y que lo que nos sobrevivirá serán los actos de amor, los momentos compartidos, una que otra frase contundente y, sí, la biblioteca.

Por Fredo Godínez

Gestor cultural, poeta y tarotista. Lector empedernido y apasionado por el Esoterismo y el mundo simbólico. Reseñista de libros y teatro.