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Poesía

Dile a la que esparce

Quien ahora es este polvo
Que vuela y decanta
Vacío reclamo de una pasión
Que no responde
Fue una vez esclavo de una ninfa

El viejo lecho de cedro
Teatro de nuestros encuentros…
¿En cuál desván
En qué baratijo de muebles viejos
En qué dormitorio de gente horrible
Se encuentra ahora?
Allí, a seno desnudo, ella luchaba conmigo
Y luego abría mis párpados dormidos
Para seguir riendo…
¡No te rindas combatiente!

Los ojos nos llevan donde ellos quieren
Saciamos nuestros ojos de amor
Antes que conozcan la moderación
Hoy quisiera retener un poco
De aquel aliento que derraman
(Generosamente)
Los mejores amantes…

Se acerca, como entonces
La hora tibia del día
Los peces remontarán lentamente
Torrentes semisecos
El sol guiará nuestros caballos
Hacia un nuevo horizonte

Qué importa si tus cosas llevan prisa
O si tu hora ansiosa te anticipa
Crecerás como ella
Experta de humedales y camuflajes
Y ajeno a todo
Podrás soportar inmóvil el golpe repetido
De los sencillos e implacables hechos
Lo sé, quisieras llorar por todos y por cada uno
Pero no podrás hacerlo
Amor te domina
Volverás  a las danzas de Yaco
Y donarás ilusiones hasta el total despojo

No de la ciudad
Sino de tus propios ojos
Querrás escapar
Has intentado resucitar
Un arte muerta
La edad exigía una imagen
Una mueca fugaz
Una cierta gracia:
De todo aquello solo resta
Una serie de estampas en yeso pompeyano
(Malnutrido y agrietado)

A la escultura de la rima
No conviene el alabastro
Cristo sucede a Dióniso
Lo fálico a la ambrosía
Han dejado lugar las guerras regulares
A las matanzas y a los genocidios
Todo corre…
Pero una arbolada casa de dos pesos
En Témperley
(Refugio de un tiempo sin retorno)
Sobrevive hasta nuestros días
Mientras siguen eligiendo para gobernarnos
(Ya sin ella en mi hamaca)
Al sempiterno cipayo y al vulgar estafador…

¡Ven libro nacido mudo!
Dile a la que esparce
Que dé vida y nuevos bríos al momento inesperado
Ya que todo se ha vuelto vil sustancia
Y es un color único el que desafía el porvenir
Dile a quien camina con el canto en los labios
Que una boca infame podrá encontrarle aún
Adoradores a buen mercado
Hasta que el desastre en gran escala
O una nueva mutación
Lo hayan destruido todo
Y después todo…
Excepto mi memoria
Y su belleza

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