La narradora, poeta y dramaturga Elaine Vilar Madruga (La Habana, 1989), una de las voces literarias más sorprendentes de la nueva generación de escritoras latinoamericanas, presenta La piel hembra (Alfaguara, 2026): novela que explora lo fantástico y lo inquietante a través de episodios que abordan el espíritu femenino, las consonancias de la identidad, la memoria, el deseo, los cimbrados del poder y la muerte a través de una intensa y rabiosa tonalidad discursiva en que se fusiona lo fantástico/simbólico con cavilaciones sobre las hebras de la condición humana.
Historia suscrita en los espacios de una comarca perdida y sin nombre entre montañas donde las mujeres experimentan una pasmosa excitación: una noche, bajo el emplazo de Dios, huyen de sus casas y de los maridos y regresan en la alborada del día siguiente embarazadas y recubiertas de un refulgente polvo enigmático: cada una se considera madre del nuevo Mesías. Vilar Madruga desafía a los lectores, los conduce por un turbador enjambre de personajes entrañables, quienes libran batallas íntimas entre resentimientos y un desasosiego sin redención posible.
“Entrego una novela protagonizada por mujeres poderosas. Aparecen una anciana matriarca, un generalísimo, el borracho notorio del pueblo, Rosalía/Laputa que ha recibido en su cama a todos los hombres de varias generaciones, Maná Gutiérrez, quien cultiva el único huerto del pueblo siempre verde porque se tumba desnuda a sudar sobre él, una niña que hace milagros con su cabellera, un sacerdote sin fe…; en fin, esta historia puede verse como un exuberante tratado narrativo que me ocupó durante dos años y medio, apoyada por residencias de escritura en Italia, México y Cataluña. La concluí en Cuba en medio de apagones de más de 15 horas en momentos muy críticos que se vive en mi país”, expresó Elaine Vilar Madruga en entrevista para la revista Purgante.
¿Relato en que el cuerpo femenino es franja de deseo y también de punición?
Me interesaba plasmar el impacto del poder sobre los cuerpos femeninos en los distintos planos de violencia institucionales y domesticas desde el recuerdo de historias vividas o que escuché de mis ancestros, todo dilucidado desde un exaltado ritmo coral.
¿Historias insólitas enmarcadas en circunstancias habituales?
Sí, los acontecimientos son muy excéntricos, aunque los habitantes del pueblo los vivan como rutinarios. Hay personajes malditos que recurren a su conducta miserable una y otra vez, de la misma manera conocemos al trastornado del pueblo, al cura condenado, a la puta y al militar; las supersticiones y leyendas alimentan la trama.
¿Reflujos de Tirano Bandera, de Valle-Inclan, o Carcoma, de Layla Martínez?
Se perciben destellos esperpénticos que son reminiscencias de Valle-Inclan y episodios que dialogan con el terror sobrenatural y lo mágico ancestral que tienen que ver con Layla Martínez. Lo grotesco hace presencia en los cuerpos que mutan, por ejemplo, en esas mujeres del pueblo que desaparecen una noche y regresan a la mañana siguiente cubierta de un polvo dorado y proclamando estar embarazadas del nuevo Mesías.
¿El deseo, hilo conductor de la trama?
Lo mágico, lo absurdo y lo gótico desde los espirales del deseo. La piel hembra es, no lo niego, una novela sobre el deseo en un espacio donde todos sucumben a una pulsión vigorosa en medio del sexo y los índices de la muerte.
¿Novela de personajes desde una mirada que los descubre en todas sus gestualidades?
Sí, La piel hembra es una fábula gobernada por los personajes, quienes a medida que van creciendo transforman la historia, me obsesioné en la posibilidad de indagar en todos sus gestos y descubrirlos hasta sus últimas secuelas, en sus contradicciones, en sus miserias, en sus claroscuros. El escenario (el monte cubano y la llanura) se proyecta como un personaje en vínculo con la marcha del tiempo y los confines entre la vida y la muerte.
¿Tinte paródico de la figura dictatorial?
Me ha interesado siempre lo paródico. Nací en una tierra donde lo fantástico y lo absurdo conviven desde un humor muy recurrente. Asumo lo paródico en la exploración que hago de la figura dictatorial en el personaje del generalísimo, quien llega a ser patético y aberrante por su hambre de poder. La necesidad de parodiar los poderes en mi escritura nace en esta época en que las disposiciones políticas dominan los cuerpos y las identidades.
¿Realismo mágico incitador?
La lectura, creo yo, no debe ser confortable, no debe llevar al lector a un lugar comodo, al contrario, debe provocar reacciones que vayan más allá de lo ficcional. Escribo realismo mágico, esta novela se inscribe en esa modalidad; pero insisto, lo asombroso no debe alejar al lector del contenido político, de la realidad que encumbra al texto.
¿García Márquez y Rulfo como ecos temáticos?
Cien años de Soledad y también Comala en las raíces de ese pueblo maldito. Los recuerdos del porvenir, de Elena Garro; Ensayo sobre la ceguera, de Saramago; La casa de los espíritus, de Isabel Allende; o el Salman Rusdie de Los hijos de la medianoche. Todos esos libros abordan la memoria familiar y de un país: tienen sin dudas, presencia en La piel hembra.
¿Influjos de Mónica Ojeda y Mariana Enriquez?
Lo fantasioso y lo monstruoso en cercanía con ellas dos, sin dejar de mencionar a Maria Fernanda Ampuero, Cristina Morales y Ana S. Portero.
¿Exploración en rituales míticos desde lo sensorial?
Me interesa que los lectores lean con el cuerpo, no sólo con la mente. Escribo para ese lector que la piel se le estremece, en mi escritura intento producir esos espasmos en que una imagen se queda revoloteando en el cuerpo. En esta novela de rencores y arrojos, lo mítico está cosido a la sorpresa de la poesía en que lo sensorial juega un papel clave.
¿Memoria, imaginación y sueño en su escritura?
Tres herramientas fundamentales para escribir ficciones. La memoria: sumario de recuerdos individuales y colectivos que se convierte en mapa; la imaginación edifica a los personajes en su marcha evolutiva. El sueño entrelaza la evocación y delinea el proceso imaginativo. Esta novela mía evidencia uno de mis mayores sueños, que puede ser el cierre de una manera de escribir, después de La tiranía de las moscas y El cielo de la selva. La terminé y por primera vez me senti satisfecha con un texto que entregaba a los editores. No sé las fantasías que me asediarán, quizás algo gótico o a lo mejor algo realista, lo cual sería raro en mi ánimo narrativo.
¿Hacia dónde va la literatura cubana?
Hay una nueva generación de autoras y autores cubanos que escriben dentro de Cuba y en el exilio. Formo parte de una generación de escritores que engrosa una parte mayor de la diáspora. La literatura cubana es una sola, hay muchos autores cubanos muy buenos, por cierto, que viven en el extranjero; y otros, que escriben en la Isla: todos hacen literatura cubana. Los escritores cubanos cargamos un tremendo dolor por la actual situación crítica de Cuba. La esperanza marca la ruta de la literatura cubana.
Ficha
La piel hembra
Autora: Elaine Vilar Madruga
Género: Novela
Editorial: Alfaguara, 2026


