Categorías
Poesía

Insomnio

La espalda logró acomodarse y recostarse en la suavidad de la cama de los encuentros, mas solo pensé en la cavidad de mis sueños.

Pensamientos de la marginalidad
de mi corazón impidieron la satisfacción
del ensueño.

Horas de arrepentimiento, dulzura y rencor
silenciaron el grillo
de la ternura.

El cuerpo cansado está, pero el alma
sigue estando viva como lava
ardiente en las llamas del deseo.

La espalda logró acomodarse y recostarse
en la suavidad de la cama de los encuentros,
mas solo pensé en la cavidad de mis sueños.

Por Sebastián López

Ser de anomalías.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *