En el contexto del Centenario del Nacimiento de Jaime Sabines (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, Mexico, 25 de marzo, 1926 – Ciudad de México, 19 de marzo, 1999), aparece el volumen Poemas rescatados (Colección Poema y Ensayos. Programa Editorial Coordinación de Humanidades UNAM, 2026), que el autor de chiapaneco seleccionó entre sus archivos de estrofas concebidas entre 1948 y 1968.
Bardo de la sonoridad cotidiana que, en su primer cuaderno, Horal (1950), escribió: “Lento, amargo animal / que soy, que he sido, / amargo desde el nudo de polvo y agua y viento / que en la primera generación del hombre pedía a Dios”; y que en 1951 suscribe en La señal: “He mirado a estas horas muchas cosas sobre la tierra / y sólo me ha dolido el corazón del hombre/ […] / El corazón del hombre sueña / y anda solo en la tierra / a lo largo de los días, perpetuamente”.
Uno de los creadores líricos mexicanos más trascendentales del siglo XX: imprescindible para miles de lectores de la lengua española. La consonancia coloquial y natural de sus versos, su apasionante luminosidad y su exaltado sentido rítmico de sonatina bachiana lo convierten en un acreditado comentarista del amor, lo cotidiano, la pérdida, el cuerpo, la enfermedad, el gozo de la vida y la lamentación de la muerte.
Ochenta y una inspiraciones en que se vislumbra un discurso de emociones encarnadas en la espesura del mundo. Imposible desdeñar su influjo. Qué decir de un cantor que nos punza, que nos enseñó a dolernos y supo alejar de nosotros los bellos sueños inútiles para que visitáramos la “Magia de amor errante. / Fantasma, sombra, umbral”. Una estrofa de Sabines para la fístula del afligido. Un suspiro de Sabines para ahuyentar la plata oscura del desaliento en medio de la alborozada languidez que nos empuja a las tentaciones. “Amo tu rostro en el momento mismo / en que está quieto y ágil, / al acecho de tu alma”, glosa Sabines.
Juglar impregnado en nuestra piel: “Ya no nos vamos a morir. / Vamos a hablar despacio / de la vida y de ti” se suscribe en los folios de este volumen necesario donde conversamos otra vez con la gracia de la herida de la mujer de ojos claros en las evocaciones del sueño del corazón, de los dulces muslos deseados, de sobresaltos y odios en la memoria de la lluvia como testimonio de nuestro naufragio de cada día que es descubrirse en esta tierra tentando el augurio de la muerte. “El deseo es un modo de pensar de mis manos, /la autonomía de mi piel, mi sangre sola”.
“El yo de Sabines es adánico y nombra todas las cosas en presente. Leemos, escuchamos, cogemos a Sabines y hay en nosotros la certeza de haberlo oído antes, de haberlo olido antes”: Vicente Quirarte. Poeta de lo cotidiano, declarante sensitivo y jovial de la vida franca y sencilla en los espacios de la calle, el café, la ciudad, el lecho, la noche, la alborada. Los ceremoniales afectivos en una suerte de crónica y de evocaciones en el uso de compendios, sugestivos enlaces melódicos y sutiles pautas acompasadas que en estas estrofas rescatadas vuelven a cautivarnos por su tentadora e insinuante espontaneidad: “La seducción de Sabines es permanente, porque en su poesía nos muestra el matraz donde funde lágrimas, nuestras soledades de aquel, amores de aquella otra. Sabines es un poeta peligroso, tierno y necesario”: insiste Quirarte.
Regocijo desbordado en estos Poemas rescatados donde hallamos abrigo perpetuamente como sucede cuando visitamos las franjas de Horal, La Señal, Adán y Eva, Tarumba, Diario semanario y poemas en prosa,Poemas sueltos, Yuria, Maltiempo, Algo sobre la muerte del mayor Sabines, Otros poemas sueltos (1973 -1993). Se enriquece el indispensable legado de “Uno de los mejores poetas contemporáneos de nuestra lengua. Muy pronto desde su primer libro, encontró su voz. Una voz inconfundible”, suscribió Octavio Paz.
Ficha
Poemas rescatados (1948 – 1968)
Autor: Jaime Sabines
Editorial: Colección Poema y Ensayos. Programa Editorial Coordinación de Humanidades UNAM, 2026


