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World Press Photo 2022 en el Museo Franz Meyer: impacto del periodismo visual

Cuando en 1955 un grupo de fotógrafos holandeses crearon el concurso de fotoperiodismo World Press Photo, la intención era que sus historias contadas por medio de imágenes llegaran a una audiencia global, con temas que trastocaran las emociones y preocupaciones de la sociedad y su entorno. Hoy más que nunca, la fotografía debe unir a la humanidad como especie ante la transformación constante a la que se enfrenta el planeta y los seres que lo habitan: el cambio climático, el fracaso político, la frustración y la desigualdad social, así como pandemias inesperadas. La directora ejecutiva de la fundación World Press Photo, Joumana El Zein Khoury, confirmó la necesidad de cambiar el formato del concurso para obtener una verdadera representación de todas las miradas fotográficas del mundo.

Para la edición 2022 del World Press Photo, se utilizó un sistema regional dividido en 6 sectores debido a su diversidad y espacio geográfico: América del Norte y Central, Sudeste de Asia y Oceanía, África, Asia, Europa y Sudamérica. Por cada región, los fotógrafos participantes enviaron sus trabajos en cuatro categorías con diferentes formatos: Individuales (fotografías de una sola exposición), Historias (historia compuesta por 3-10 fotografías de exposición única), Proyectos a largo plazo (sobre un sólo tema, entre 24 y 30 fotografías de una sola exposición) y Formato abierto (una nueva categoría con variedad y/o combinación de medios narrativos).

Del 17 de enero al 2 de marzo de 2022, 6 jurados regionales y uno global (moderado por la fotógrafa de Azerbaiyán, Rena Effendi) deliberaron para escoger los mejores trabajos entre 64 823 fotografías de 4066 fotoperiodistas de 130 países. Los resultados arrojaron 24 fotógrafos ganadores de las siguientes naciones: Argentina, Australia, Canadá, Colombia, Bangladesh, Brasil, Ecuador, Egipto, Francia, Alemania, Grecia, India, Indonesia, Japón, Madagascar, México, Países Bajos, Nigeria, Noruega, Palestina, Rusia, Sudán y Tailandia. Son las imágenes más vistas y más buscadas del mundo; las que encierran en su encuadre momentos relevantes, de impacto y reflexión para la humanidad. El museo Franz Mayer de la Ciudad de México, es la sede de este evento desde hace más de 20 años, una exposición que es visitada por más de 4 millones de personas en 120 ciudades de 50 países del orbe.

La ganadora del World Press Photo del año, la fotógrafa canadiense Amber Bracken, presenta en la imagen Kamloops Residential School (The New York Times) un homenaje a los más de 200 niños indígenas que murieron en la escuela residencial india de Kamloops, en la Columbia Británica, un siniestro instituto que ayudaba en la colonización de los habitantes, robando cultura y valores espirituales. Es la primera vez en más de 60 años de concurso, que en la foto ganadora del año no aparecen personas; en la imagen se ven unas cruces de madera en perspectiva con vestidos de niña colgandos de ellas, en medio de una descuidada maleza y el cielo gris. Sólo un arcoíris atraviesa una pequeña sección del encuadre, como ligero atisbo de esperanza y justicia. Amber Bracken es la quinta mujer ganadora de la fotografía del año en World Press Photo, una artista visual comprometida con los derechos de los indígenas en su natal Canadá.

El fotógrafo australiano Matthew Abbott obtuvo el premio World Press Photo Historia del año por su serie de fotografías Saving Forests with Fire (National Geographic /Panos Pictures), donde se muestra la manera en la que el pueblo indígena de Nawarddeken, en el norte de Australia, rejuvenece su tierra y utiliza de aliado al fuego para proteger el medio ambiente. El conocimiento antiguo como una promesa de bienestar ante los devastadores incendios que han azotado varias partes del mundo. La secuencia de imágenes irradia la eterna alianza del ser humano y la naturaleza, además de la amalgama de tradición y modernidad como un híbrido poderoso en la búsqueda de un futuro que permita evitar desastres naturales mayores. Los colores y el punto de vista de cada fotografía de Abbott, destacan un esperanzador destello de armonía en una fluidez narrativa imponente, mientras propone acciones que deben interesar a cada gobierno y habitante de este planeta.

El premio World Press Photo Proyecto a largo plazo, fue para el documentalista brasileño Lalo de Almeida y la secuencia fotográfica en blanco y negro Amazonian Dystopia (Folha de São Paulo /Panos Pictures), la mirada profunda a los efectos sociales y ambientales causados por la deforestación y la sobre explotación de recursos naturales en la Amazonía del Brasil. Capturadas en más de 12 años, las impactantes fotografías demuestran los estragos en las comunidades indígenas y su ámbito, la miseria provocada y la violencia desmedida contra la naturaleza, que irremediablemente genera violencia social, como esa foto de un hombre tirado con billetes en su cuerpo, resultado de un mensaje terrorífico que presume ambición.

Cada imagen en su triste blanco y negro, es un testamento implacable del mal manejo de los recursos naturales en un país y una zona rica en biodiversidad; la irresponsabilidad de los políticos en el gobierno, cegados por la codicia y el poder, además de la impunidad con la que gozan corporaciones que sólo se mueven entre ríos de dinero y mugre, dejan en claro el poco interés que hay por el futuro de un globo terráqueo vapuleado y saqueado hasta el hartazgo. Lalo de Almeida dispara su cámara mientras emite una llamada de alerta que suplica atención y respeto a un ecosistema al que el tiempo se le acaba cada vez más de prisa. La atmosfera abrumadora de la serie fotográfica, no podría describirse de mejor manera que con ese inquietante título que carga: una distopía amazónica.

Relevante es también el trabajo del nigeriano Sodiq Adelakun Adekola en Afraid to go to School (Agence France-Presse), grupo de fotografías que exponen los secuestros de estudiantes por parte de grupos islamistas en Nigeria; la crónica del terror de 12 millones de niños temerosos de ir a clases. Las butacas vacías y las lágrimas de una madre impactan de súbito, mientras el color verde inunda la imagen.

The Cinema of Kabul (The Associated Press) del fotógrafo holandés Bram Janssen, presenta los estragos de la guerra en la cultura. El cine Ariana en Kabul, el cual funcionaba desde la década de los 60, fue cerrado después de que el talibán tomara Afganistán a mediados de 2021, con su estricta ley islámica. Tiempo después, los talibanes permitieron que sólo hombres laboraran y acudieran al cine, prohibiendo incluso la entrada al recinto a Asita Ferdous, la primera cineasta de Afganistán. Las fotos son el reflejo del estancamiento social que se vive en ese país y de la opresión que ejerce un régimen que no tiene consideraciones hacia las mujeres de su comunidad, coartándoles el derecho a la cultura y la educación.

As Frozen Land Burns (Magnum Photos) de la fotógrafa documental germano-rusa Nanna Heitmann, son fotografías que revelan los monstruosos incendios forestales en uno de los lugares más fríos del planeta: Sakha, Rusia. La contaminación por humo, la rapidez con la que el calentamiento global aumenta y la incapacidad de los gobiernos para contener los incendios, son sólo algunos de los elementos que funcionan como una urgente llamada de auxilio; las poderosas fotografías, se apoyan en el lirismo y belleza de la naturaleza, contrastando con las salvajes y despreocupadas acciones del ser humano.

En la nueva categoría de formato abierto, The Flower of Time. Guerrero’s Red Mountain (Magnum Photos)del mexicano Yael Martínez, se expone una bella serie de fotos texturizadas en blanco, negro y rojo intenso, éste último, utilizado como alegoría de la sangre y violencia que envuelve al cultivo de opio en el estado de Guerrero, el segundo más pobre del país. Por medio de rayas y puntos, el fotógrafo nacido en Taxco recompone las imágenes y las retroilumina después, para resaltar la emotividad y el drama del tema seleccionado: las tribulaciones de los agricultores locales, atrapados entre la furia del crimen organizado, la falta de justicia y el fracaso político. La luz que plaga cada una de las fotos por medio de esos pequeños puntos y rayones, funciona como símbolo poético de los complejos caminos que los agricultores guerrerenses deben tomar, dejando de plantar maíz y café, para dedicarse al cultivo de amapola y marihuana, debido a la necesidad básica que les impera: sobrevivir. Lo más relevante de la serie fotográfica, es la exclusión de la violencia gráfica, para centrarse en cambio, en el entorno y los miembros de las comunidades afectadas, creando poesía visual.

Como muestra del impacto que el periodismo visual tiene en estos tiempos, la exposición World Press Photo 2022 reúne el trabajo destacado de valientes y entregados fotoperiodistas que en no pocas ocasiones, arriesgan su vida tomando las fotografías presentadas. Es necesario resaltar este año, que cada fotógrafo expone en su trabajo historias muy cercanas a su país de origen; una variedad de perspectivas y temas de todo el mundo, que sin embargo se unen en una sola voz: la importancia de la acción humana para recomponer el mundo antes de que sea demasiado tarde. La crisis climática; los derechos civiles y el respeto a los indígenas; los estragos de la guerra y pandemias, e incluso, el acceso a la educación y la cultura, son los tópicos que este año atraviesan el trabajo presentado en la exposición más importante de fotoperiodismo del orbe. Desde el 15 de julio y hasta el 2 de octubre del año en curso, será posible visitar la World Press Photo 2022 en el hermoso Museo Franz Mayer, ubicado en el centro histórico de la Ciudad de México.

Por Armando Navarro Rodríguez

Periodista. Cinéfilo y lector empedernido. Escribe sobre cine, arte y literatura.

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