Hacia el final de sus días, el pesimismo con la condición humana de Ingmar Bergman se estrelló con una afirmación insólita: el director señalaba que, si existía la música, tenía que existir Dios. Algo tan bello como una sinfonía o un réquiem no podría encontrarse en un universo que no tuviera un ser supremo. Para […]











