Una ganadora del premio Nobel de literatura y la mejor representante del realismo sureño abanderan la selección de lecturas propuestas por la redacción purgante para despedir noviembre.
Actos humanos; Han Kang
Luego del asesinato del dictador Park Chung Heea a finales de 1979, el pueblo surcoreano veía una luz de esperanza, con la posible transición a la democracia y el brote de una sociedad con más libertades. El optimismo se diluyó pronto, cuando el siniestro general Chun Doo Hwan usurpó el poder mediante un golpe de Estado, alardeando que la dictadura militar seguiría. Comenzó entonces un movimiento social de protesta en distintas partes del país, con estudiantes, docentes, sindicalistas, políticos y civiles exigiendo una nueva Constitución, la renuncia del dictador y el fin de la ley marcial. Entre el 18 y 27 de mayo de 1980, sucedió lo que se conocería como la masacre de Gwangju, donde la milicia golpeó, disparó y encarceló a la población civil que se manifestaba en las calles; las cifras oficiales reconocían 166 fallecidos, pero la realidad, según activistas y académicos, llegaba casi a 2000 muertos. Si bien esta rebelión en Gwangju fracasó ante la fuerza dictatorial, fue el inicio de un movimiento que en 1987 consiguió las primeras elecciones libres y el nacimiento de la República. La escritora surcoreana Han Kang tenía nueve años en esos días turbulentos, cuando escuchaba las historias que sus familiares relataban en la mesa sobre la violencia inundando las calles de su ciudad natal, Gwangju; pero sería un libro de fotografías que su padre llevó a casa lo que quebraría para siempre la inocencia de la curiosa niña: en la última página, se encontraba el rostro de una chica destrozado por una bayoneta. En su libro Actos Humanos, Han Kang honra a los muertos de aquella masacre dando voz a los protagonistas y forma a los acontecimientos, donde emergen la culpa, la rabia, el miedo y los traumas de una sociedad que cambió para siempre ante el horror de la represión. En este ejercicio literario coral, los personajes buscan a sus seres queridos, vivos o muertos, para darle certeza al dolor; el alma de un masacrado no entiende cómo dejar su cuerpo, y describe las enormes pilas de cadáveres, además de su propia putrefacción; la tortura infame que se mide en siete bofetadas, con la piel que se abre y la dignidad que se esfuma; la cárcel, los juicios inútiles y los recuerdos que no cicatrizan nunca; la luna, como pupila de la noche deponente del dolor que la muerte deja, y una madre desesperada ante la aflicción de perder a su hijo en la vorágine de la masacre. Han Kang con su prosa lírica y puntual, entrega un testimonio crudo sobre las aristas sombrías de la condición humana, además de resaltar, con lo universal del tema, la fuerza para seguir adelante y aprender a superar la adversidad. Actos Humanos es una novela polifónica de la primera escritora surcoreana en obtener el Premio Nobel de Literatura, galardón que engrosa el bueno momento que vive la cultura de Corea del Sur, con el k-pop, la gastronomía, los k-dramas y trabajos audiovisuales como El juego del calamar (2021) y Parasite (2019) de Bong Joon-ho.
«El mudo» y otros textos; Carson McCullers
Dice Rodrigo Fresán en el prólogo de «El mudo» y otros textos que alguien juró sentir cómo Carson McCullers había «oído el mundo y después lo puso por escrito». Tras la publicación de El corazón es un cazador solitario, su novela más celebrada, la vida de aquella autora de rostro infantil que fumaba en Central Park cambió para siempre; al grado de ser la encargada de introducir a la baronesa Karen Blixen-Finecke —por la que sentía una gran devoción como cuentista y novelista bajo su seudónimo de Isak Dinesen— con Marilyn Monroe durante una cena de la Academia de las Artes y Letras. Por ello resulta obligado aproximarse, con curiosidad infantil, a este compendio de ensayos que arrojan luz sobre la creación del personaje del sordomudo John Singer, el despertar de su vocación literaria, la deuda que guarda la literatura sureña con el realismo ruso, su aproximación a la dolorosamente escrita y meditada novela Madame Bovary, los contrastes entre el regionalista William Faulkner y el cosmopolita Ernest Hemingway y la idea de la escritura como evasión vagabunda. A lo largo de este libro conformado por ideas, sensaciones, convicciones, reflexiones y designios, McCullers intenta desmarcarse tímidamente de aquel movimiento costumbrista conocido como «gótico sureño», consciente de que su relación ambivalente con el Sur violento de memoria esclavista, aquella «sociedad en la que el sistema de valores es tan incierto que nadie puede decir si un hombre vale más que una carga de heno», se fraguó desde un territorio más emocional que intelectual.
Arquitectura del fracaso; Georgina Cebey
La genealogía urbana, tanto crítica como estética, que realiza Georgina Cebey a través de distintos símbolos arquitectónicos de la Ciudad de México, me parece sumamente acertada. No sólo por la capacidad de analizar el relato mediante del cual emergieron obras como El Monumento a la Revolución o La Torre Latinoamericana, sino también por el hecho de que gracias a este ejercicio ensayístico es que podemos ver el quiebre del discurso de la modernidad en el México contemporáneo. Ya que no es por medio de la gramática hegemónica del progreso donde aparece la emergencia de una auténtica producción cultural y social, sino a través del rompimiento de la periferia en relación con las tendencias de la época y los intereses del poder político, los cuales no pudieron responder ante las demandas de la realidad mexicana. Esto queda claro cuando la autora comenta sobre El Memorial a las Víctimas de Violencia en México. Por último, se agradece profundamente la claridad que permea a lo largo del libro, lo mismo que la aparición de Walter Benjamin, cuyo pensamiento sigue encendiendo el estudio sobre los espacios urbanos.
Pedagogía del duelo; Conrado Zepeda Pallares
Nada en la vida puede recuperar una pérdida y nulos son los remedios que curan la herida. La pérdida se convierte en una cicatriz difícil de ocultarle al mundo. La pérdida se parece a la cicatriz que deja la vacuna de la poliomielitis: se sabe dónde está y puede palparse fácilmente. Empero, la poesía —cual remedio mágico— convierte a la pérdida en un tatuaje artístico minimalista. La poesía nos ayuda a convivir y sobrevivir con el dolor a cuestas. La poesía transmuta en pérdida en una sinfonía de Mozart y hace que el camino restante parezca la Sinfonía N° 9 de Beethoven. Pedagogía del duelo (Isla Negra Editores, 2025) es una opera poética del mundo íntimo del poeta Conrado Zepeda Pallares. Con una armonía —propia del rezo católico— y una musicalidad que rememora lo mismo a Xavier Villaurrutia que a Salvador Novo e incluso a Juan Gabriel, nos da una constancia de hechos sobre las capas/máscaras/identidades que lo conforman: las pérdidas humanas, amorosas y pasionales, la violencia y la migración; así como sus patrias: el cuerpo, el lenguaje y la memoria. Pedagogía del duelo es alquimia pura al convertir el dolor en amor divino. Es, también, un transitar por el sendero iniciático —en el sentido más puro de lo hermético y esotérico—, pues se introdujo a la caverna del dolor para renacer poeta. Cada poema es un conjuro de vida; porque la vida es una danza dual donde los contrarios se vuelven uno.
Acerca del robo de historias y otros relatos; Gueorgui Gospodínov
Imaginación. Sarcasmo. Lirismo. Esta antología nos lleva de la mano a través de veintiún relatos que retratan no solo la vida después de la caída de la cortina de hierro, sino un realismo lleno de magia descarnada. El ganador del Premio Booker Internacional 2023, el búlgaro Gueorgui Gospodínov (Yambol, 1968), es el penúltimo descubrimiento que tenemos del rompecabezas en el que se transformaron las naciones cobijadas por la Unión Soviética. Sus letras afiladas, impregnadas de una sencillez poco habitual, nos llevan a caminar por actos costumbristas que nos sorprenden por su espontaniedad e ironía a estas alturas del oscuro siglo XXI.






