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Poesía

Lucha de arañas

Por George Franklin

Lucha de arañas

En los campos de trabajo del norte, hay luchas entre arañas 
Me lo dijeron mis estudiantes la semana pasada 
Como los presos cazan arañas, las almacenan 
En botellas de vidrio, las ceban con polillas e insectos 
Hasta el día en que cada una de ellas trata 
De arrancar a mordiscos la cabeza de la otra 
Mientras los prisioneros hacen apuestas y miran. 
Esto me recordó de inmediato al Conde Ugolino 
En Dante, que roía la espalda del esqueleto 
De su enemigo Ruggieri, el hambre, como la ira, 
Jamás se satisfacían. Eso es estar en el infierno 
Pensé, pero no estaba totalmente en lo cierto 
También pensé en Tertuliano, en la manera en que describió 
Uno de los placeres en el cielo, que sería mirar hacia abajo 
El sufrimiento de los condenados. Mis estudiantes 
Se han reunido en círculos junto a sus literas, en el verano 
Del norte de la Florida, un clima bastante similar al infierno 
Y miran hacia abajo, dos arañitas que se desgarran 
La carne entre sí. Durante unos minutos 
Estaban en el cielo.

Su Tung-Po 

El olor a incienso a la hora de la bruma 
Antes del amanecer, el engranaje lento 
Del reloj de agua que gira, y la campana 
Que llama a audiencia a los funcionarios 
Vestidos de seda –no has comido desde 
El día anterior, incómodo dabas vueltas 
En el duro banco lacado, pero habías 
Aprendido a no mostrarlo. Tus poemas 
Serán pruebas en tu contra. “Un amigo” 
Dirá que has criticado al emperador 
Y elocuentemente interpretará tu trabajo. 
Como enjambre de termitas las palabras 
Brotarán de sus labios. Los censores 
De la Terraza del Cuervo obtendrán 
Lo que querían. Tú serás desterrado 
A Hangzhou, como gobernador sin salario.

Para el cuervo es maravilloso graznar 

Para el cuervo es maravilloso graznar. 
Deja a otras aves silbar, gorjear, 
Arrullar. Los cuervos hablan el lenguaje 
De vendedores ambulantes, recaudadores 
De impuestos, capataces de fábrica, 
De letreros que dicen “Prohibido el paso” 
De enfermeras que piden salir del cuarto. 
Alas negras que de pronto oscurecen la acera, 
Vienen a descansar en las farolas, chillan 
Gritos macabros de amor y pánico, 
Advertencias a las currucas de plumas 
Pequeñas, a los dulces cantores y 
Gorriones de guardar las distancias. 
Saben recelar de todo lo que no puedan 
Triturar con el pico y comer.

Del poemario bilingüe Among the Ruins/Entre las ruinas de George Franklin, traducido al español por Ximena Gómez, publicado por katakana editores, 2018

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