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María José Acosta: «La poesía funciona desde las asociaciones, los símbolos y las alegorías»

Amar desamando, publicado por Editorial Gato Blanco, mezcla poesía, prosa lírica, textos sueltos, reflexiones y escritos a mano.

Con motivo de su libro Amar desamando, la autora venezolana María José Acosta reflexiona sobre las motivaciones que le llevaron a escribir una obra llena de capas y símbolos que transita entre la poesía íntima y el ensayo personal.

¿Desde dónde surge Amar desamando?

Había una pregunta que siempre estaba en mi mente: ¿qué es el amor? Amar desamando nació en medio de una crisis personal disfrazada de desamor, es un libro que se construyó a punta de cuadernos, notas del celular y cualquier cosa que me ayudara a no volverme loca. Un conjunto de ideas que salieron verdaderamente de mis entrañas, de lo oscuro, de muchas versiones de mí misma que se fueron encontrando e iluminando con la bendecida ayuda de la prosa. 

Lo que a primera vista puede parecer una lectura sobre una ruptura o sobre lo que cree una muchacha acerca del amor, en realidad era algo distinto. Más de cerca, estaba escribiendo sobre el vacío, los patrones que repetimos, el olvidarnos de nosotros mismos, lo que cargamos sin darnos cuenta y todas las preguntas que me iban surgiendo mientras intentaba entender por qué me dolía tanto. Me encontré haciéndome preguntas pero, después de un cambio de foco, terminé preguntándome dónde está el mentado amor ese del que todos hablan. Y ahí entendí que estaba mirando en la dirección equivocada. El amor siempre estuvo ahí. Estaba en el cafecito con mis amigos, en el sol saliendo por la mañana, en hacer las cosas que me gustaban, en mi familia creyendo en mí y en mis sueños. Estaba incluso en mí, cuestionándome por qué cargaba tanto y desde dónde lo hacía.

Amar desamando nace justamente de ese cambio de mirada. De dejar de buscar respuestas afuera para empezar a hacerme preguntas hacia adentro.

¿Qué esconde el título que tiene distintas maneras de leerse, plantea la posibilidad de juego de palabras y sílabas para darle una doble (o hasta triple) connotación? ¿Crees que hay más estructuras del libro que se mueven en este tenor?

Mi mente y mi proceso creativo son un caos. Me encantan las metáforas, las analogías, descubrir cosas y lecturas como Rayuela o El túnel. Para mí, las palabras pueden esconder significados, y a veces una misma frase puede expresar algo distinto dependiendo de quién la lea o del momento de la vida en que la encuentre.

Con (A)mar (Des)amando pasó algo curioso: el título simplemente llegó. No recuerdo haberme sentado a construirlo intelectualmente, sino que apareció mientras yo misma estaba intentando entender qué me estaba pasando. Y cuando lo vi escrito, sentí que resumía perfectamente el caos que estaba viviendo.

Porque todo ese proceso de cuestionarme fue desordenado. No fue una línea recta. Fue confundirme, romper ideas, reconstruirlas y volverlas a romper. Creo que por eso el libro está lleno de capas y símbolos que pueden leerse de distintas maneras. Hay escritos sin sentido (o al menos eso parecen), poesía sin métrica, prosa lírica y pensamientos intrusivos que necesitaban ser expuestos.

¿Cómo fue la participación de Alejandro Catalan Alarcón? 

Cuando el libro estaba a punto de terminarse, sentí que faltaba algo. Había muchas emociones, muchas preguntas y mucha poesía, pero también la necesidad de dialogar con todo eso desde otro lugar. Ahí entró Alejandro Catalán Alarcón en el último capítulo: “El regreso a la orilla”.

Alejandro es literato y psicólogo, además tiene una capacidad increíble para hacerse preguntas incómodas. Cuando le hablé del proyecto y de la posibilidad de participar en él, supe de inmediato que era justo lo que el libro necesitaba. No tuvo miedo de abrir su propia historia y compartir experiencias personales para aterrizar conceptos y reflexiones que complementaban perfectamente el viaje que propone el libro. 

Trabajar con él fue un proceso muy bonito porque nuestras perspectivas se complementaban. Yo llegaba desde la emoción, la experiencia y la poesía; él desde una mirada más psicológica y reflexiva.  

Explorar las cualidades del agua parecen una constante dentro del poemario, desde que el fluir del amor, hasta los nombres de los capítulos. ¿Te sientes muy ligada a este elemento poseedor de tantas capas de lectura?

Sí, me siento muy ligada al mar. Para mí siempre ha sido hasta un poco mágico, que desde mi propio nombre esté ligada a él.  Creo que la poesía funciona mucho desde las asociaciones, los símbolos y las alegorías. El mar terminó convirtiéndose en una de las más importantes dentro del libro. No solo aparece en los poemas, sino también en la estructura: “Marea alta”, “Marea baja” y “El regreso a la orilla”. 

La marea alta representa la intensidad emocional. La marea baja, la calma que te lleva a la introspección. Y el regreso a la orilla es ese momento en el que vuelves a tocar tierra después de haber atravesado algo. Cuando por fin pones los pies en la arena y entiendes un poco mejor todo lo que viviste dentro de esa inmensidad. 

Siempre he dicho que, en diferentes etapas de la vida, la solución suele ser la misma: regresar a nosotros. Nos desconocemos y nos volvemos a conocer constantemente. Cambiamos, nos rompemos, nos reconstruimos y volvemos a preguntarnos quiénes somos. 

Por eso el mar está tan inmerso en Amar desamando. Porque es la mejor alegoría que encontré para hablar del amor. Es inmenso, profundo, cambiante y fluye sin intentar ser algo distinto. De alguna manera, creo que el amor también funciona así. Es una conciencia universal que, como el mar, simplemente se deja ser.

No es un libro fácil de clasificar (aunque anteriormente nos referimos a él como un poemario) pero hay varios géneros mezclados. ¿Te gusta pensar que tiene alguna clasificación tu obra o cómo fue que concebiste esas ideas? 

La verdad es que nunca pensé demasiado en clasificarlo. Mi libro tiene poesía, prosa lírica, textos sueltos, reflexiones, escritos a mano y hasta fragmentos que parecen no tener sentido cuando los lees por separado. Pero eso tiene mucho que ver con mi proceso creativo. Yo soy un caos. Nunca escribo pensando en el resultado final; escribo intentando permanecer en el momento y entender qué me está pasando mientras lo estoy viviendo. 

Por eso me permití esa libertad creativa. Hay páginas en las que aparece un poema y luego un escrito casi impulsivo sobre ese mismo poema. Hay pensamientos que nacieron para explicar una emoción y otros que simplemente necesitaban existir sin explicación alguna.

Amar desamando tiene esa estructura porque representa exactamente el proceso que intenta retratar. Un proceso caótico, confuso y profundamente humano, donde muchas veces tenemos que atravesar subidas y bajadas antes de poder comprender lo que estamos sintiendo.