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¿Por qué suelo incluir canciones no litúrgicas cuando toco en misa?

«Jamás renuncies a tu música interna, sin importar lo que sucede, porque cada vez que pasa algo malo, la música es el único lugar al que puedes escapar para relajarte».
August Rush

¿Por qué suelo incluir canciones no litúrgicas cuando toco en misa? Es una gran pregunta. Funciono bajo una premisa simple. Decía San Juan Bosco: «Una casa sin música es como un cuerpo sin alma». Simplemente si logro que alguien se conecte con Dios a través de las notas que interpreto, mi misión está completa. Repasemos estas seis palabras: «a través de las notas que interpreto». Es ahí donde trato de tocar cualquier canción que yo considere que es preciosa, que ayude a meditar, que me genere una emoción de frecuencia elevada y que crea que los demás estén en condiciones de apreciar.

Por eso tengo que agradecer cómo me inculcó la música mi papá. No era simplemente oirlo en esos antiguos Festivales de la Canción Cristiana. Como agente de seguros, una vez aseguró a un judío que tenía el negocio de proveer discos de la extinta firma de música new age Narada a tiendas como Sanborn’s y MixUp. Como ofrecía un buen servicio mi papá, no eran raras las ocasiones donde le obsequiaba uno. Y en la niñez se me quedó grabada esa música. Y si a eso le sumamos a mi gusto por la música folclórica de otros países, ahí tienes el origen de mi acervo.

En días específicos hay canciones que son inamovibles y que tienen que ver con la religión siempre:

  • Cada domingo de adviento interpreto villancicos navideños
  • La semana del 12 de diciembre siempre está La Guadalupana.
  • Una semana antes de Navidad, siempre toco la de que suena en cada procesión de las Posadas.
  • El Domingo de Ramos toco la de Yerushalayim shel zahav, canción sagrada para los judíos. Es porque según la tradición cristiana, Jesús entró a Jerusalén. Es una manera también de hermanar a cristianos y judíos.
  • El día de pentecostés, siempre es La salve rociera porque un día después en Huelva se celebra a la Virgen del Rocío, virgen importante para España, y a la iglesia en la que toco van muchos descendientes de españoles.
  • La semana de la asunción de la Virgen (15 de agosto), siempre es Adiós, reina del cielo.

Eso no quiere decir que me limite solamente a música meditativa y new age. También soy firme creyente de que en la misa debe haber un toque de humor y que éste no debe estar peleado con la solemnidad ni con el respeto. ¿Tal vez sea por mi formación salesiana? Son católicos, claro, pero le dan lugar al juego. Y esta orden fue creada por San Juan Bosco, quien abogó por la educación de jóvenes pobres en la Turín de la Revolución Industrial con políticas que en ese entonces eran libertarias. Entonces, hay veces que toco canciones que escucho en memes, en películas o en series, o bien que tienen que ver con el futbol para darle un guiño al humor. Alguna vez decía San Juan Bosco: «La santidad consiste en estar siempre alegres». Es mi manera de darle alegría a una misa. Por eso a veces ves videos donde interpreto el himno de la Liga MX, Mi corazón encantado de Dragon Ball Z, The Arrival of the Birds que salió en La Teoría del Todo, el tema de Halo y hasta Astronomia, la canción del meme del ataúd. Hubo una ocasión donde toqué el tema de entrada de Game of Thrones y fue los días donde comenzó y acabó la séptima y la octava temporadas. En la misa de año nuevo, y particularmente en la de navidad, es donde más creatividad empleo para obtener la canción más loca. En esta última, normalmente combino un villancico navideño con alguna canción pop o rock, pero tiene que ser de manera que no rompa la armonía de manera abrupta. Por cierto, ¿sabías que el himno de la Champions está inspirado en el tema de Zadok el Sacerdote de Händel y es una procesión solemne y hasta religiosa?

Esto en cierta manera podría contravenir los estatutos que están en el Catolicismo de la Iglesia Católica, cuya última versión data de 1997. En realidad, mucho de esto son reglas que impone una autoridad máxima para darle significado a una religión, simples interpretaciones de las enseñanzas de un profeta. Al entrar en contacto con varias religiones como el judaísmo, el budismo y el islam, me he dado cuenta que tal vez las creencias y los ritos son diferentes, pero la esencia se mantiene: conectarse con una divinidad superior. Esta esencia es en verdad una de las cuestiones que tiene el hombre desde que es ser humano. Filósofos como Buda, Aristóteles, San Agustín, Averroes, Vasubandhu, Lao-Tse y Erasmo, han tratado de responder esa pregunta. Nosotros mismos también lo intentamos y a veces lo logramos, pero nuestra respuesta será diferente. Y es por ello que hay tantas formas de ver la religión, ninguna de las cuales es correcta ni equivocada. Simplemente son.

Toco canciones no litúrgicas en misa porque soy fiel partidario de la idea de exaltar el fondo sobre la forma. Constantemente me he preguntado al ver a ciertos feligreses actuar de un modo en misa y de otro en sociedad si realmente esa conciencia oscura les hace cantar alabanzas a Dios con fervor. ¿Qué valdría más para Dios? ¿La “devoción” de cantar el salmo 23 mientras con sus actos no predica el amor al prójimo, o el “sacrilegio” de cantar el tema principal de Evangelion mientras hace un acto de caridad? No estoy diciendo que esto sea una norma, simplemente quiero decir que la línea que divide un canto litúrgico y mundano es más borrosa de lo que parece, y simplemente quiero manifestar que la intención detrás de cada acto en apariencia poco ortodoxo es lo que debe importar a Dios, no cuánto dinero depositas como diezmo.

La historia de muchas canciones que ahora son infaltables en una celebración litúrgica como Pescador de hombres, Si tuvieras fe como un granito de mostaza o Alabaré al Señor es que también recibieron rechazo de sacerdotes porque no eran tradicionales. A golpe de ser interpretadas es que terminaron en el dominio público.

Entiendo que muchos compañeros que son católicos tradicionales pueden sentirse exasperados ante esta expresión. Baste para ellos decir que tenemos mucho que aprender de otras religiones y de otras maneras de ver a Dios. Abrámonos al misticismo; conectémonos con la divinidad a través del alma. No importa si es por un camino recorrido o virgen; de todas maneras, todos llegamos al origen. Abran ellos la mente. El Concilio de Trento del siglo XVI impuso demasiada rigidez a la espiritualidad con el fin de evitar el avance de las variaciones protestantes; es momento de abandonar esa cueva. Mi manera de hacerlo es interpretar canciones que “no están hechas para la iglesia”. Al fin y al cabo, Dios sonríe desde nuestro interior.

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