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Poesía

Bona tarda o perros callejeros

¡Soy un ser que llora las convicciones de los suicidas!

Debería pronunciar tu nombre, pero ya no estás
M.

Qué dirán de nosotros 
cuando la lluvia que dices odiar 
nos despeje las dudas 
y el calendario enseñe que diciembre 
no tarda en llegar 
anoche 
la anatomía de un cuerpo distraído 
sus hombros caídos, ajenos 
debido al infierno de otro día 
se abatían en una esquina
de Hospitalet de Llobregat 

reflexiono 
¿dónde terminan tus ojos 
sino lejos de mi hogar?
y así, al observar tu recuerdo que no está 
me hundo en palabras 
como quien pierde las fuerzas
en medio de una luz artificial 
enumero lo que no te dije

escucha 
esta no es mi voz
es la débil forma de un pájaro 
soy quien habla de cartas quemadas
frente al mar


será lo que dijiste 
los domingos solo ayudan a morir 
y en lugar de dar un paseo 
o encender un Lucky Strike
se nos ha pasado la vida de costado 
golpeándonos a ciertas horas


pero no se trata solamente de palabras
que te hablan 


¿quién desearía amar a un hombre como yo?
¡soy un ser que llora las convicciones
de los suicidas!
y en todas partes 
un concierto de voces 
repite tu nombre
y tú apareces perdida en los parques 
atravesando una lluvia fantasmal 

Último día de noviembre 
Barcelona empieza a iluminarse 
las próximas noticias serán la navidad 
pero tú y yo 
nunca llegamos  
a una tercera cita 
frente a la mar
nunca leímos a Javier Egea,
ni a un tal Vallejo  
tampoco vimos la tristeza de aquella luna 
en pocas palabras 
nunca fuimos nada 
y la vida 
ahora, toda miércoles 
se apresura 
y nos obliga a andar

otros serán los que caminarán por Vía Laiteana 
¿otros? 
sí, algunos más 

no te han dicho 
que vuelve roto el amor 
después de dar vueltas 
por el Hospitalet de Llobregat. 

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