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El Cascanueces

Si son de los criterios que opinan que la Navidad es religión y despilfarre, recuerden que uno de los poderosos símbolos de esta época proviene de la literatura, la música y el ballet; o sea, de las bellas y adorables artes.

Por: @GmezDen

La época navideña llegó desde hace varios días, ya está muy bien instalada en los anaqueles de nuestro pensamiento y se manifiesta suntuosamente con el caos vial que últimamente expresa la ciudad. Con ella también han llegado luces que ornamentan plazas, casas y parques, pinos y abetos que forman parte del panorama de un hogar que se es visto desde afuera y a través del ventanal; ropas de invierno que además de mantenernos en calor, nos brindan el estilo propio del mes; reuniones especiales con amigos y familiares en las que es de súbita importancia mantenerse alegre y sumamente deseoso de buenos momentos para nuestros otros; y por supuesto , dentro de esta atmósfera de fantasía, también llega El Cascanueces, por lo que es propio del momento hablar del tema.

El Cascanueces, hablando del ballet, es la expresión artística más popular de la Navidad, pues conjunta a una diversidad de público extraordinaria; el mensaje de este espectáculo es tan claro y exquisito, que la barrera de la edad, religión o idioma no tiene cabida dentro de él. Cuando decimos que El Cascanueces es una tradición dentro de los festejos navideños, es porque realmente esta creación se ha transmitido con todo lo que la forma artísticamente.

La literatura de E.T.A Hoffman con su cuento El Cascanueces y el Rey de los ratones publicado en 1816, la música de Piotr Ilich Chaikovski, y la coreografía de Marius Petipa y Lev Ivanov.

Fue el 18 de diciembre de 1892 cuando el Teatro Mariinsky de San Petersburgo, estrenó el ballet El Cascanueces; y después de 126 años, este evento sigue recibiendo a viejos y nuevos espectadores que presumen de completar su experiencia decembrina con un espectáculo lleno de magia y arte.

Un cascanueces, originalmente, es una herramienta en forma de pinza que sirve para partir nueces o avellanas, o también un pájaro de hasta 35 cm de longitud, que come insectos voladores, larvas, que obtiene al golpear la madera, semillas de pino y frutos secos, gracias al largo y fuerza de su pico. Etimológicamente, cascanueces proviene del verbo transitivo cascar, que significa romper, y del sustantivo nuez del latín nux o nucis.

Fue en Alemania, donde esta herramienta comenzó a tomar forma de reyes, príncipes y soldados, los cuales se regalaban entre las comunidades como talismanes que luchaban contra los malos espíritus.  

Hoffman, fue quien pensó a El Cascanueces originario de Seiffen, una pequeña ciudad alemana reconocida en su nación por sus actividades de artesanía con madera y sus tradiciones navideñas, como parte clave de su cuento, pero la conjunción de esta idea con la música de Chaikovski y el ballet de Marius Petipa y Lev Ivanov, más el pasar de los años, convirtió a este en un arquetipo de la Navidad. Aunque sin estos importantes  elementos, y sin la colaboración de Walt Disney al incorporar la música de Chaikovski en su película Fantasía de 1940, la cual le dio popularidad a la suite musical, probablemente el ballet y por lo tanto el cuento, no hubiera tenido el reconocimiento que tiene actualmente. No debemos ignorar que  Hoffman, aunque él sin imaginarlo, creó un símbolo, colocando en el imaginario de la sociedad a un soldado de madera , tan poderoso como el típico árbol navideño, y el famoso Santa Claus. Como lo pensaba el psicólogo suizo Carl Jung, creador de los conceptos arquetipo e inconsciente colectivo, los símbolos nunca fueron inventados conscientemente, sino producidos por lo inconsciente mediante la revelación o intuición. Por lo que Hoffman, desconoció el gran poder que tomaría en el mes de diciembre su soldado que lucha contra ratones, y que agota funciones alrededor del mundo. No concientizó que su creatividad diera comienzo a una tradición que compartiría escenario con un ritual tan antiguo y emblemático como la Nochebuena y Navidad.  

Finalmente, existen tantos criterios sobre cómo festejar o no esta época; están los que aman todos los aspectos de la ocasión, y que hacen cuenta regresiva para el 24; los que pueden no amar la Navidad por motivos religiosos; personas que consideran diciembre como un mes de derroche, negocio y esnobismo; o a los que nos gusta simplemente para poder vivir El Cascanueces.

Si son de los criterios que opinan que la Navidad es religión y despilfarre, recuerden que uno de los poderosos símbolos de esta época proviene de la literatura, la música y el ballet; o sea, de las bellas y adorables artes.

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