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Témoris Grecko: «En México, el periodismo siempre fue dependiente del poder político y económico»

A Témoris Grecko lo acompañan adjetivos ‘trotamundos’ e ‘incansable’. Esto lo avalan sus textos desde un frente de la guerra en Siria o un fraude electoral en Irán, también desde la rabia y tristeza al reportear lo que acontece en México, su tierra natal.

Su pluma cobró notoriedad al registrar viajes por el mundo, especialmente en territorios árabes, pero se cimentó con sus investigaciones nacionales: la desaparición de 43 estudiantes en Iguala, Guerrero (que desembocó en el documental Mirar Morir), y los asesinatos de colegas periodistas en todo México (plasmados en el libro No se mata la verdad).

El gobierno ha tomado una actitud confrontativa con ciertos periodistas, por lo que surge la pregunta: ¿Cuál es el panorama actual del periodismo crítico?

Se están produciendo fracturas importantes. Ya había existido una fractura fundamental, entre los medios grandes de comunicación, la clase periodística intelectual que formó Carlos Salinas de Gortari, predominante incluso ahora porque siguen teniendo presencia en los medios más vistos, y del otro lado el periodismo independiente, y otro periodismo que parecía independiente pero que estaba esperando su oportunidad de colocarse como periodismo oficialista: ahora tenemos el periodismo oficialista del PRIAN y el periodismo oficialista de la 4T.

Eso debilitó la posición del periodismo independiente, porque muchos que estaban de este lado ahora están jugando un papel militante que a veces compromete principios básicos del periodismo, véase como ejemplo destacado el de Sanjuana Martínez. 

Se te ubica como un periodista que no está fijo en un medio, sino siempre colaborando en varios.

Tuve tres pequeños periodos como parte de la plantilla de un medio de comunicación, y del que estoy más orgulloso es cuando trabajé con García Marquéz en la revista Cambio, antes de que el proyecto acabará en un fraude y en la venta del nombre de la revista a un grupo de medios cercanos al grupo Atlacomulco; ellos hicieron pedazos el prestigio de la revista y abusaron de la relación con Gabo.

No se me da eso de trabajar así, creo que lo más que llegué a durar en un medio de comunicación han sido nueve meses porque me gusta la independencia; cuando trabajas en una plantilla tienes beneficios, tienes una quincena asegurada, te dan todas las prestaciones. Y cuando eres freelance no tienes nada seguro, pero tienes el control de tu agenda, escribes sobre las cosas que te parecen importantes y tratas de colocarlas en diversos medios.  

¿Qué valor encuentras en la independencia?

Tener el control de mi agenda sin pertenecer a un medio para mí significó que podía hacer lo mismo en México que en otro país y me lancé a viajar. Fueron tres vueltas al mundo que financié completamente con colaboraciones, escribiendo para medios de comunicación. Ahora todo es mucho más cerrado por la crisis de los medios y se paga mucho menos y cada vez hay menos interesados en hacer periodismo de calidad y que tenga valor narrativo e investigativo.

Ante las crisis que se mencionan en relación al periodismo, ¿crees que hay esperanza en nuevas plumas o nuevos medios surgiendo?

En México, el periodismo siempre fue dependiente del poder político y económico. Muchos medios surgieron por coyunturas y por la necesidad de algún sector de tener un vocero para influir, y así se crearon periódicos, emisoras de radio y canales de televisión. Son pocos los medios que han surgido aparte de ese estigma, el gran ejemplo es Proceso, es el único que durante muchos años ha tenido como su principal ingreso las suscripciones y la venta de ejemplares. 

Mientras la publicidad financiada por el gobierno se mantenga como el ingreso principal en un medio, va a ser muy difícil; lo que tenemos que hacer es conseguir que los lectores se corresponsabilicen del medio, y eso también significa darles voz a ellos en el rumbo.

¿Qué opinas de los influencers que llegan a convertirse en comunicadores?

La ventaja del reportero que se hace en la calle es que puede llegar a sitios a los que los medios ya no están llegando. Por ejemplo, durante la guerra de Siria, donde sufrí un secuestro con dos colegas, la violencia llegó a tal grado que era imposible que los periodistas profesionales entraran al territorio. Lo que los medios tuvieron que hacer fue recurrir a los locales que no tienen un entrenamiento periodístico ni conocimientos suficientes en cuanto a protección, poniendo sus vidas en riesgo y esparciendo el pánico como es el objetivo de los grupos terroristas, y estas personas se convierten en ‘tontos útiles’. 

Esto es relevante porque las personas fuera del ámbito carecen de aptitudes como verificar la información, no saben interpretar un hecho del que son testigos y relacionarlo con otros. No tienen las redes que le permiten a un periodista tal vez un poco más de protección en caso de amenazas. Si Luisito Comunica va a contarnos la situación de otro país, no tiene ni el interés ni las herramientas teóricas o metodológicas para contarle a su audiencia qué es lo que pasa en otro lado. Las nuevas tecnologías son una salida para varios periodistas, crea canales informativos, pero sin que esto se traduzca en un debilitamiento de la calidad de la información para la gente. 

***

En 2013, mientras documentaba la guerra en Siria, el periodista fue secuestrado junto con dos colegas: el húngaro Balint Szlanko y el español Andoni Lubaki. Afortunadamente, fueron liberados horas después, pero la cicatriz de esas horas de angustia quedó en su mente y pluma. 

¿Cómo te proteges en el sentido mental respecto a tantas cosas que has vivido? ¿Cómo drenas esas emociones?

Hay muchos colegas que sí se queman emocionalmente, se desgastan y necesitan tomar un descanso y terapias. A mí me la ofrecieron luego del secuestro en Siria, y yo espero ya haber superado eso, pero es importante cuidarse, no sobreexponerse. Los editores deberían tener mucho cuidado con sus reporteros y no llevarles al punto de quiebre. Todos tenemos formas de sacar nuestras tensiones y angustias.

La duda más crucial: ¿Por qué sigues escribiendo? 

¡Porque está en mis venas! Hay una pasión tremenda, es algo que te impulsa. ¿Por qué ustedes están haciendo este proyecto? Están creando una voz y un canal propio y usarlo. Hay cosas que nos llevan y nos jalan a pesar de las dificultades. Conozco periodistas que han abandonado la profesión, que hacen otras cosas, pero que son muy infelices. Igual y gana mejor, igual y no, pero les falta la emoción de ir y recorrer y ser testigos de la historia, y hay tantas que necesitan ser contadas. Es fascinante lo que podemos hacer si nos tomamos las cosas en serio. 

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