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Hágalo usted mismo

Ahora que no lo he pasado bien de salud, un malestar en todo el cuerpo, me tomé la molestia de invitar a casa -no fue fácil coincidir con las agendas- a algunos amigos.

Preparé la cena para todos y salí a comprar una buena receta de víveres y bebidas, de modo que se sintieran a gusto con sus propias maneras de naturaleza. Serví cerdo, venado, res, aves, cereales -con olivas, perejil, ajo y cebollas-; guajolote, embutidos y quesos. Los intenté acompañar con cervezas, vinos y licores de todos tipos. El cielo era celeste y las nubes plata. Claro, también serví agua. No podría decir que fue un despilfarro el gasto por el banquete; pensé en que tampoco Platón escatimó en lo oneroso de aquel festejo en el que Sócrates…

Noche inolvidable. Cada uno de los que vinieron estuvieron complacidos con la regla -es un recurso literario- del juego. Todos los que estábamos allí -incluído un joven revolucionario, ateo y anarquista irlandés- aceptamos que consistía en no debatir entre uno y otro: sino contra El Otro, al que de alguna manera, llamábamos Dios. O esa idea, en construcción, a la que llamábamos Dios. Ninguno -prometieron y cumplieron- rompió con el pacto. Págano, cristiano, católico, judió, musulmán, cunfuciano, epicurista, gnóstico, budista indio y japonés, científico de Cambridge, comunista, mexica, zapoteco, maya y polinesio estaban a la mesa. Perdonen, mi mesa no es tan grande como para invitarlos a todos a la Mesa de El Señor; todos con sus ropas y estilos particulares. El chiste de la noche consistía en que cada uno -sin escribir su nombre- haría una pregunta a… El que Crea. y se guardaría la respuesta para su propio oráculo.

Por honor al juego, soy inglés, no revelaré ni al autor de la cuestión ni la parábola de la respuesta.

Fue algo así…

El entrevistado respondió todas las preguntas con plausible serenidad…sólo pidió un racimo de uvas para acompañar el coloquio… Debo decir -creo que no es necesario- que Él era, sólo, su voz…

-Dios no existe.

-Tienes razón; soy tus redes sociales.

-¿Eres todo para mí?

-Soy lo que te hace falta.

-Tú eres mi todo, Señor, mi verbo y mi Principio, resucitaste y volviste

-No tenía dinero para cigarros y la cantina abría hasta las siete…

-Esperamos al Mesías, al dador de dones

-Esperen que acabe la huelga en Hollywood y se acabrán sus males. Entre judíos no nos leemos las cartas.

-No. Tú no eres Alá

-Las segundas partes nunca fueron mejores

-La paciencia es lo insobornable

-Ya me aburrí

-¿Y la risa y el desenfado?

-Me acabó de echar un pedo

-Dicen que nunca llegaste, que el de Nazaret es un militante tuyo

-La Cruz sigue siendo su política y sus políticos, bola de impíos

-La paz es no moverse, contemplar

-Cuando se mueven los atrapan; la iluminación es obra pública.

-El Zen nos conduce…

-Sí, al suicidio

-La ciencia inglesa confirma Su Inexistencia

-¿Quién eres tú?

-¿Y la Utopía?

-No estamos para bromas

-¿Dios es Huitzilopostli?

-¡Qué feo nombre me pusieron!

-¡Creamos el juego para ti, señor!

-Hubieran inventado el beisbol o, de perdida, el criquet

-Vimos el cero, maestro

-No mientan -dijo con severidad- inventaron un tren al Leviatán

Cuando se fue, rió como el Eufrates.

El irlandés ya estaba en silencio cuando El Señor dijo:

me acabo de echar un pedo…

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