Hermano de la noche

Érebo,
remedo de la noche,
heredero y
dueño de tinieblas.
Materia, de lo que queda
del día;
falsa luz.

Domador astuto,
de infinita descendencia.
Joya oculta para ciegos;
sombra infame
y bella, y oscura,
pero inquieta y cruel.

Occidente, decía Homero,
era donde estabas situado,
pero
yo no creo, pues te miro
noches
enteras de funesta soledad,
donde muero,
y recorro tinieblas, noches lóbregas, purgatorios.

Y espero,
el barco que conduce Caronte,
y así: ceder,
cederme al juicio,
someterme a la merced de Hades,
y entregarme a ti,
ausencia.

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