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Modelo lógico en la cosmología soviética de Iliénkov

I

La recepción que tuvo la filosofía hegeliana en el mundo cultural soviético sin duda estuvo condicionada por la lectura que Lenin hizo de la Fenomenología del Espíritu y de la Ciencia de la lógica, tal y como lo demuestra Évald V. Iliénkov (1924-1979) en su obra Lógica Dialéctica. Especialmente cuando habla sobre la interpretación leninista que gira en torno a la categoría de lo “real”, en función del flujo conceptual. Mismo que se contrapone críticamente a una interpretación abstracta del desarrollo social.

De ahí que comente:

Hegel considera que las reglas por las cuales en realidad se guiaba el “espíritu”, a contrapelo de las ilusiones que creaba (en la persona de los lógicos de profesión) por su cuenta y exponía en manuales de lógica, es posible y necesario revelarlas y exponerlas en forma de concepto, enteramente racional, no cargando todo lo que hasta ahora es incomprensible a la “intuición”, a la capacidad, que se presenta desde el comienzo como algo completamente distinto al pensamiento.

Por lo tanto, aquí se vuelve fundamental la consolidación de una metáfora explicativa, la cual nos permita dar cuenta del desenvolvimiento del pensamiento en su estado concreto. Codificando así, al mismo tiempo, la posibilidad de interpretación que nace desde el núcleo de la lógica. Y la posibilidad de constituir un paradigma económico y social distinto al capitalismo.

Lo anterior se entiende perfectamente cuando miramos toda la serie de relaciones políticas e intelectuales que se tejieron alrededor de la cosmología soviética como una estructura discursiva diferente, mediante la cual se podía proponer una opción que subsanara la dicotomía marxista entre sujeto e historia.

No por nada, en la antología Cosmismo ruso: Tecnologías de la inmortalidad antes y después de la Revolución de octubre, Boris Groys escribe: “el pensamiento humano es proclamado por los cosmistas rusos como la fuerza que puede transformar el mundo”. Y es en ese sentido que la consolidación de un proyecto deja de navegar en el terreno de lo particular, para suscribirse en el ámbito universal del cosmos, entendido como un relato que se sitúa en un tiempo y espacio desde donde se puede generar una revolución que transforme el orden de las cosas tal y como las conocemos.

II

Ahora bien, se ha hecho hincapié en las problemáticas que representan en términos concretos las teorías de los cosmistas rusos vistas desde el ámbito científico. Y, a pesar de que esta objeción es cierta, encontramos casos singulares como el de Yuri Kondratiuk (1897-1942), cuya apuesta por comprender los viajes a la luna y, en general, la posibilidad de aterrizar en el cuerpo celeste, dió pie para que los astrónomos consolidaran la forma mediante la cual, efectivamente, se podía llegar a la luna.

Sin embargo, el caso de Iliénkov es particular. Como hemos visto, su idea nace desde la lógica hegeliana y busca formular a partir de una exposición una propuesta que explique la superación de las contradicciones, al seno del desarrollo histórico. Hecho que se ve muy claro en su ensayo Cosmología del Espíritu, escrito en 1950.

De ahí que afirme:

El pensamiento, como resultado, también emerge como el nexo de unión en el gran círculo universal, a través del cual el desarrollo de la materia universal está contenido en esta forma del gran círculo, en una imagen de una serpiente mordiéndose la cola, como a Hegel le gustaba expresar la imagen del verdadero infinito (en oposición a la mala infinitud).

Es decir, el pensamiento o análisis nos permite la posibilidad de consolidar la diferencia de lo general, entendido como universal. Y así tratar de superar sus contradicciones. Como bien lo ha supuesto Žižek al analizar la obra de Iliénkov, esto presupone múltiples problemáticas.

Sin embargo, lo importante es que pretende dar una respuesta que abarca el problema de la función subjetiva dentro de un sistema actual. O, dicho de otra manera, quiere responder a la cuestión óntica de la crisis contemporánea mediante la cosmología.

Casi como si entendiera lo planteado por Gödel, cuando afirma que todo sistema formal es un sistema incompleto. Iliénkov no busca derrotarse frente a la totalidad, sino encontrar una lógica que constituya una posición frente al caos que vivimos.

Y he ahí, que la sola posibilidad de pensar un universo distinto, se convierte en un modelo lógico revolucionario. El cual todavía nos alumbra en pleno siglo XXI.

1 Cfr. Évald V. Iliénkov, Lógica Dialéctica, Madrid, Ediciones Dos Cuadros, 2022.
2 Évald V. Iliénkov, Lógica Dialéctica, Madrid, Ediciones Dos Cuadros, 2022. Pág. 155.
3 Ídem. Pág. 149.
4 Véase: F.V. Konstantinov, Fundamentos de la filosofía marxista, Academia de Ciencias de la U.R.S.S, Instituto de filosofía, México, Grijalbo, 1976.
5 Véase la introducción de Groys: “El cosmismo ruso: Una biopolítica de la inmortalidad”, en Boris Groys (Comp.), Cosmismo Ruso: Tecnologías de la inmortalidad antes y después de la Revolución de octubre, Argentina, Caja Negra Editora, 2021. Pág. 17-18.
6 Estás contradicciones, se pueden situar también como momentos a superar en la producción del capital. Véase: Karl Marx, El Capital. Tomo 1, Vol. 2: El proceso de producción del capital, México, Siglo XXI, 2013.
7 Évald V. Iliénkov, Obras Escogidas: Volumen 1, Madrid, Ediciones Dos Cuadros, 2021. Pág. 45.
8 Cfr. Kurt Gödel, Sobre proposiciones formalmente indecibles de los Principia Mathematica y sistemas afines, Oviedo, KRK ediciones, 2016.

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