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Tứ Linh: las cuatro santificadas criaturas vietnamitas

¿Hasta qué punto sacrificamos los relatos reales de nuestras culturas para satisfacer el turismo? ¿Qué impacto pueden tener estas informaciones?

Las plumas rizadas de la mítica ave recorren la parte trasera de su largo cuello, mientras su cuerpo rechoncho y sus patas de avestruz se posan sobre una tortuga, fuerte y capaz de cargar al gigante emplumado.

Esta estatua, entre otras, es común en gran parte de la arquitectura espiritual de Vietnam, típicamente en lugares de culto confucianos, taoístas o budistas, como el Templo de la Literatura en Hanoi.

Cuatro criaturas, conocidas juntas como Tứ Linh, tuvieron la suerte de ser santificadas: el dragón (rồng), el fénix (phượng hoàng), el qilin (kỳ lân) y la tortuga (quy). Cada una dibujada, tallada o esculpida representa diferentes cualidades y posiciones sociales en la sociedad vietnamita.

Foto: Teodora Preradovic

La emperatriz fénix de la escultura se hace cargo de la energía femenina del universo a través de la virtud y la paz. A medida que se conecta con la tortuga académica, sus rasgos de elegancia y belleza son innegables.

La sabiduría y la longevidad en la Tierra existen gracias a la tortuga lenta pero constante, arraigada en su camino hacia la grandeza. El fénix que está de pie y la tortuga que soporta su peso simboliza el equilibrio entre el cielo y la tierra, y la inmortalidad de tal relación.

Aunque el fénix y la tortuga tienen un papel importante, la criatura más poderosa en la cultura vietnamita es el dragón. Gobierna el mundo con su energía masculina como hijo de Dios y personaje principal en la historia de origen de Vietnam. Es por lo tanto el emperador del pueblo y un símbolo de lealtad.

Entre el cielo y tierra encontramos el qilin, el noveno hijo del sagrado dragón, que representa la fuerza y justicia como el guerrero que es. Resulta curioso entonces, que su adaptación occidental suele ser un unicornio, que no es la primera criatura que viene a la mente al considerar cualidades bélicas. Aunque el qilin sea una criatura híbrida entre dragón, caballo y buey con cara de león, los primeros sitios webs que salen a buscarlo y varias actividades turísticas refieren a esta bestia como el amado caballo con un cuerno. En el centro de Hanoi, un espectáculo de marionetas de agua tiene un acto donde, escrito en inglés en una pantalla al lado del escenario, dice “Los animales sagrados: el dragón, fénix, unicornio y tortuga.”

Por Teodora Preradovic

El guía local, Felipe, nos cuenta que los mismos vietnamitas usan el término “unicornio” con extranjeros porque resulta más familiar para los turistas occidentales, aunque sea bastante distinto que el qilin original— el cual no tiene ni un cuerno ni rasgos que recuerdan a dragones, bueyes o leones.

Nos hace preguntarnos: ¿Hasta qué punto sacrificamos los relatos reales de nuestras culturas para satisfacer el turismo? ¿Qué impacto pueden tener estas informaciones?

La representación errónea de los qilin solo puede sostenerse en el discurso oral y escrito de lenguas extranjeras; visualmente, sin embargo, las estatuas, el arte y el simbolismo del Tứ Linh deberían bastar para que cualquiera cuestione la realidad de esta retórica.