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Una cabronada, simplemente

No hay motivo específico para convertirse en carterista. William S. Burroughs robó carteras durante su adicción al caballo, aunque no creo que el mamón que ha asaltado el camión del trabajo se vaya a convertir en un hito literario.

Por David Muñoz.

Hoy, mientras trabajaba, me han robado la cartera. No creo que sea una novedad para nadie, ya que se roban carteras a diario. El hijo de puta se estará fumando mi tabaco a gusto. Y espero que le dé un cáncer. Aunque quizás, con una pulmonía que se agrave y le deje en coma sea suficiente. Porque alguien que roba carteras no solo roba el dinero. La mayoría de carteristas tiran todo a la basura tras coger la manteca. No hay motivo específico para convertirse en carterista. William S. Burroughs robó carteras durante su adicción al caballo, aunque no creo que el mamón que ha asaltado el camión del trabajo se vaya a convertir en un hito literario. Dudo incluso de que sepa escribir. Alguien que le roba la cartera a un jardinero no debe de tener muchas luces. Aunque a lo mejor ha sido la alcaldesa de mi ciudad. Nunca se sabe quién puede ser un cleptómano.

Pero claro, lo que me ha robado realmente es tiempo. Minutos que voy a tener que gastar en tratar con algún cerdo comisario que lo último que quiso en su vida cuando se apuntó a la policía era atender a un piojoso al que le han robado su documentación. Nadie quiere hacer ese trabajo, por dios. Alguien que se apunta a policía espera recibir un arma y convertirse en puto amo del universo. Reventar a los maleantes a tiros. Compadezco al imbécil de turno que tenga que atenderme, de verdad. Nadie debería tener que rellenar tal cantidad de formularios por una simple cartera. La persona que vaya detrás de mí en la cola querrá denunciar un asesinato o algo importante que te cagas. Algún rollo de Harry el Sucio, que ahora mismo no me apetece describir. Ya tengo bastante con lo mío como para tener que andar contando las mierdas hipotéticas de personas hipotéticas, sinceramente.

A lo que voy: si me robáis la cartera, no me estáis jodiendo a mí. Estáis jodiendo a la gente que va a tener que rellenar papeles, renovar documentos, anular y tramitar nuevas tarjetas de débito (o crédito en el caso de los más avariciosos). Robar carteras es un acto contra el sistema establecido, contra la burocracia absurda y el papeleo excesivo, simple y llanamente.

Y ahora, me vais a decir que no. Manda huevos. En cuanto pille al cabrón que me ha robado la cartera le voy a quemar los ojos con un cigarrillo. Al menos, será mejor que tener que lidiar con el sistema.  

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