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Una historia lectora

Leo, sigo creyendo, porque alguna vez alguien me leyó primero.

Leer no sirve para nada es un vicio, una felicidad.

Gabriel Zaid

Hace unos días, gracias a la oferta educativa que ofrece la Coordinación de Desarrollo Académico del CENART, conocí a una maravillosa comunidad que nos reunimos en torno al Nodo “La mediación lectora: un proyecto transformador de gestión cultural”; el cual fue impartido por la Mtra. Erika Burgos Pineda.

Un pequeño curso que fue como un curita al corazón, pues varias personalidades, ideologías y voces pudimos coincidir en una sola cosa: el libro como el nexo que nos permite abrazarnos y abrazar al otro, como un salvavidas en medio de tanto ruido.

Uno de los requisitos para ser aceptados fue escribir un relato donde plasmáramos nuestra relación con el libro; al finalizar el breve curso, Erika Burgos nos regaló una especie de cadáver exquisito con nuestros textos. Aquí la voz de más de cuarenta de nosotros danzando alrededor del amor al acto de leer.

Un comienzo…

¿A quién recuerdo más de mi infancia lectora? A mi mamá, leyendo con voz suave y dulce un libro de cuentos,para sus niños de clase y para mí. Siempre me emocionó eso.

Ella (mi mamá) nos contaba el cuento sin ningún texto de apoyo, simplemente con sus propias palabras y recuerdo esos momentos muy especiales con mi mamá, y mi hermano menor, es algo que atesoro hasta el día dehoy.

El gusto por la práctica de la lectura lo adquirí de mi padre, un lector ávido de crónicas, leyendas, biografías,documentos históricos y periódicos; quien incluyó en los regalos a sus hijos no sólo libros, también álbumes, revistas, cómics y periódicos para niños.

Mis padres siempre me leían pequeños cuentos antes de dormir, me leían un cuento, que era mi favorito, sobre un pancito que se escapaba de casa para no ser comido.

Recuerdo las historias y cuentos que mi padre inventaba para nosotros tres, uníamos las camas y mi papá se acostaba en el suelo en medio de ellas y procedía con la historia que nos encantaba y llenaba de risas lahabitación “El chango pedorro”.

Desde niña mi casa estaba llena de libros, recuerdo que mis padres y hermanos mayores eran adictos a la lectura ylos libros ocupaban toda la casa.

Mi padre quien me puso el nombre del escritor francés Víctor Hugo, siempre me inspiró y motivó a estudiar,investigar, observar, comprobar y a leer todo tipo de libros.

Recuerdo pasar las vacaciones en casa de mis abuelitos, despertar y ver a mi abuelita en la cocina leyendo elperiódico de principio a fin, y observar su buró lleno de libros, que leía a media tarde o antes de irse a la cama.

En mi infancia, cuando ingresé a tercer año en la primaria pública, existía un programa que se llamaba El Rincón de lectura, ese sitio era en realidad la biblioteca, aunque nunca la reconocí como tal, para mí siemprefue El Rincón de lectura.

Guardo un recuerdo muy especial de la maestra Ceci, porque solía platicar conmigo sobre naves espaciales, astronautas y planetas desconocidos. Ella sabía que esos temas me gustaban y un día me regaló mi primer libro.

Antes de que yo supiera reconocer una letra ya existía en mi casa el hábito de la voz que cuenta: mi abuela narraba, cantaba a media tarde, y ese ritmo se me quedó adentro como una semilla de palabras que hagerminado en lo que escribo y comparto.

Comencé a leer realmente, pero, aunque leía algunos libros infantiles ocasionalmente, lo que leía eran periódicos, porque no quería ser una niña tonta y sabía que los adultos -mi referente de “los inteligentes”- leían el periódico.

Cuando tenía ocho años, mi mamá me regaló un diario. Ese regalo marcó una etapa muy importante para mí,porque descubrí que escribir también era una forma de leerme a mí misma.

De joven y adolescente era muy introvertido, y los libros eran los lugares donde pasaba más tiempo.

Leer me otorgó una especie de superpoder: la capacidad de observar a los mayores, entender sus letreros, susperiódicos y sus reglas invisibles.

Al mirar hacia atrás, descubro que mi historia lectora no está formada únicamente por los libros que he leído.También la integran las personas que me los acercaron, los lugares donde los encontré, las conversaciones que nacieron de sus páginas y los momentos compartidos con quienes aprendieron a leer conmigo.

Algunos de los consentidos

Como muchos niños mexicanos, mi primer contacto con la lectura fueron los libros de texto gratuitos; todavía recuerdo la emoción cuando nos los entregaban, acariciarlos, olerlos, ojearlos y hojearlos… la preocupación por forrarlos.

Mis primeras lecturas por disfrute personal fueron las tiras cómicas de los periódicos: Olafo, Condorito, Archie, Pepita, Popeye, Garfield y Daniel el travieso.

La Jornada Infantil (el periódico), además de siempre leer revistas como Condorito o Archie, esos fueron los principales antecedentes literarios que pude consultar durante mi educación primaria, y por eso surgió mi gusto continuo por la lectura

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Me fascinan las historias mitológicas, o también las futuristas, todas aquellas que he visto plasmadas en distintosmangas japoneses.

En especial, el realismo mágico latinoamericano despertó en mí una fascinación difícil de explicar.

Aún hay muchos libros que me gustaría leer. Uno de ellos es Sapiens: De animales a dioses, de Yuval Noah Harari, porque trata de la evolución de la humanidad desde un enfoque histórico y científico.

Uno de mis objetos más preciados es un libro, Demian de Hermann Hesse. Un regalo de mi papá. Amaba loslibros y nos compartió a mi hermana y a mi ese cariño.

Uno de los que más deseo leer es El infinito en un junco, de Irene Vallejo, porque explora la historia de los libros y la lectura desde una perspectiva profundamente humana. Considero que conocer el origen y la permanencia de los libros también es una forma de comprender por qué seguimos encontrando en ellos unrefugio, una memoria y una posibilidad de transformar nuestra manera de mirar el mundo.

Los personajes que nos habitan…

Me atraen esos personajes que se desvanecen en miles de mariposas amarillas, los fantasmas que permanecen habitando un pueblo porque olvidaron que debían descansar en paz y las historias donde lo extraordinarioconvive con la cotidianidad.

Los personajes que me fascinan no siempre son los protagonistas: me atraen las voces que hablan desde el margen,desde la pérdida, desde lo que se fue y no regresa.

Quizás por eso llevo tatuada una sola palabra: “cronopio”. No es un homenaje a un libro solamente. Es unrecordatorio cotidiano de la manera en que quiero caminar por la vida: con curiosidad, con humor, consensibilidad y con la convicción de que la imaginación sigue siendo una forma de resistencia.

Nuestro manifiesto por la lectura

Los libros físicos han sido mis mejores maestros, mis compañeros de viaje más fieles y las ventanas a través de lascuales he aprendido a mirar el mundo.

He descubierto que lo que dicen sobre los libros es cierto: son ventanas a mundos que quizás nunca conocería y puentes hacia personas que jamás imaginaría encontrar.

Personalmente, siento que un libro es conversar con otra persona, actual o no, conocer sus ideas a través de páginas y recibir su conocimiento como un regalo.

Cada libro que llega a mis manos reafirma que siempre vale la pena abrir espacio para la lectura, porque en ella encuentro conocimiento, inspiración y nuevas formas de comprender el mundo y comprenderme a mí misma.

Para mí, los libros y la escritura forman parte fundamental de la vida. He leído para acompañarme, para comprender mis sueños, para orientarme en el mundo, para estudiar, para enseñar y para escribir.

La lectura es un acto humano, que es vital y necesario; considero que todas las personas habríamos de tener acceso a libros en sus múltiples formatos y géneros, en sus diversas posibilidades.

Creo firmemente que la literatura debe ser un puente y no una barrera. Cuando un libro logra conectar con alguien que nunca antes se había considerado lector, ocurre un acto profundamente transformador. Es ahí dondela escritura deja de ser un ejercicio exclusivo para convertirse en una herramienta de inclusión cultural.

Creo que para muchos leer puede resultar abrumador, porque también significa confrontarse con lo que somos,habitar el presente y al mismo tiempo sentir la incertidumbre de quienes seremos después de haber leído.

A través de las páginas he aprendido, sobre todo, a reconciliarme con mi propia mente y a recordar que nunca estamos solos cuando sostenemos una historia entre las manos.

Muchas veces sentía tristeza al terminar de leer, sentía un hueco, un vacío, o sentía una iluminación, o me sentíafastidiado por no entender ni una palabra. Tantas historias, tantos amigos, un refugio para alguien introspectivo.

Soy mamá y me encanta llevar a mi hijo a librerías, compartir con él ese gusto por los libros, el olor a nuevo quedespiden sus páginas o incluso, el olor a papel antiguo de los libros más viejitos. Si hay algo que disfruto es unatardecer con café y un libro, y si estoy rodeada de naturaleza, mejor aún.

Mi anhelo es sembrar en mi hija la curiosidad por la lectura, el respeto por los libros y el placer de descubrir elmundo a través de sus páginas.

Me gustaría enfocarme, en un futuro, a crear un espacio donde se pueda desarrollar la promoción lectora, como una forma de contribuir con la comunidad.

Actualmente formo parte de un círculo de lectura para mujeres llamado La Círcula. Es un espacio donde leemos mujeres porque creemos en la importancia de nuestras perspectivas, nuestras memorias, nuestros sentipensares y los conocimientos que compartimos desde nuestra manera de habitar y comprender el mundo.

Este año comencé con la creación de Página Libre, un club de lectura nacido con la intención de construir una comunidad en la que las personas puedan acercarse a los libros sin imposiciones.

Leer cuentos a los niños y niñas me da mucha vida, aquí encuentro libertad. Leerles desborda muchas emociones; alegría, tristeza, miedo, asombro, tranquilidad.

Entendí que una lectura no siempre termina cuando se cierra el libro, a veces continua en las preguntas quedeja, en las ideas que regresan días después o en la manera en que cambia nuestra forma de mirar el mundo.

Entendí que cada persona vive la lectura a su manera y que no importa tanto la cantidad de libros que uno haya leído, sino lo que esos libros dejan en nosotros.

Cuando me preguntan que cuál es mi libro favorito, siempre contesto que el que estoy por leer, es ese el que me mantiene a la expectativa, del que no quiero perder ni un detalle.

Mi amor por los libros y la lectura nunca podrá terminar, no imagino un presente donde en mi vida no haya lectura.

Ir a Donceles, pasar horas entre libros que incluso tengan más edad que yo, e impregnarme de su olor característico es algo que al día de hoy me trae felicidad.

Leer por el mero placer, por el disfrute de descubrir nuevos mundos que, reales o no, despiertan mi imaginación y,por qué no, me permiten evadir la realidad. (Esta afirmación sería un grave insulto para el psicólogo y los años deterapia tomada, suerte que ya no tomo más y no lo leerá.)

Hoy sigo leyendo por la misma razón que cuando tenía siete años: porque todavía hay cosas que no entiendo del mundo. La diferencia es que ahora, además de buscar respuestas para mí, también deseo que mis estudiantes descubran que los libros pueden convertirse en un lugar donde formular sus propias preguntas.

Leo, sigo creyendo, porque alguna vez alguien me leyó primero.

Por Fredo Godínez

Gestor cultural, poeta y tarotista. Lector empedernido y apasionado por el Esoterismo y el mundo simbólico. Reseñista de libros y teatro.