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¡Pura vida en Costa Rica!

Viviendo en el extranjero,  se siente muy lindo volar a países cálidos como mi México querido.
Por: Ana Mohzo

Mi papá visitó este país cuando era niña. Lo único que recuerdo de su visita fue una playera que compró con la leyenda “Pura Vida”, y sí que lo es. El significado es mucho más profundo que eso, es un estado positivo, alegría y buena vida. ¿Cómo estás?- Pura vida (todo de maravilla), ¡hasta luego!- Pura vida (¡que te vaya muy bien!), por supuesto, acompañado con una gran sonrisa. ¡Bienvenidos a Costa Rica!
Cuando viví en Francia, conocí a una tica que se convirtió en una gran amiga. Escuchando sus historias sobre su país y modo de vida, por supuesto tenía que visitarlo. Después de una larga estancia en Francia, se mudó de vuelta a Costa Rica con su ahora esposo francés, abrieron una tienda de vinos en la bella playa de surfers en la costa del pacífico, Santa Teresa, y viven la verdadera pura vida.
Costa Rica es un país realmente bello, lleno de vida, vegetación, mil especies, aves, pero sobre todo, gente maravillosa, amable y sonriente. El lugar es muy seguro para andar por ahí, así que ¡disfruta!
Mi recomendación es rentar una camioneta 4×4; en general las carreteras están bien. Sin embargo, en algunas zonas es terracería pura por lo que no podrás ir a una velocidad mayor a 40km. También, asegúrate de descargar la app maps.me y bajar el mapa del país, pues no tendrás mucha recepción una vez que estés en carretera.
Aterrizamos en San José, suena raro, pero mejor evítalo. La capital no es lo suficientemente linda para pasar tiempo ahí. Así que nos fuimos directo hacía la Fortuna, una pequeña población cerca del volcán Arenal, el cual me pareció brutalmente majestuoso e imponente. El pueblo está rodeado de resorts y spas que ofrecen aguas termales provenientes del volcán, algo que definitivamente no te puedes perder en el área. Tabacon fue nuestra elección; después de unas horas, ahí te sientes como recién nacido.

En Fortuna hay muchas actividades: caminatas en los alrededores del volcán, tours nocturnos para ver animales, (hay incluso ranas fluorescentes), paseos por los puentes colgantes o también puedes echar un vistazo a la catarata la Fortuna. Si eres más aventurero, ve a los rápidos del Río Peña Blanca, de lo más divertido. Nos hospedamos en Arenal Lodge Observatory Spa, pues es el alojamiento más cercano al volcán y la vista ¡no tiene abuela!
Entre la Fortuna y Monteverde hay una cascada llamada Viento Fresco que vale bastante la pena visitar. En Monteverde, también llamado bosque nuboso, pues las nubes se atoran entre las montañas y se ve bastante idílico. Aquí también hay mucho que hacer e atardeceres anonadantes. Este pequeño pueblito es famoso por sus puentes colgantes y tirolesas. Deben de saber que soy una persona con vértigo, pero no pude evitar aventarme a la experiencia, pues sabía que no es fácil tener este tipo de aventuras, mucho menos con esos paisajes. Así que con todo y las piernitas temblando, me aventé de la tirolesa como Tarzán. Casi me da un infarto, pero lo valió totalmente.
Después de mucha adrenalina tomamos el camino hacia la costa y llegamos a Santa Teresa, en la región de Mal País. Mi primera impresión: Tulum hace 10 años. Este lugar es definitivamente mi mejor parte del viaje. ¿Cómo no serlo? Surf, vino, yoga en la playa, cervezas y atardeceres maravillosos te esperan aquí. Durante la temporada de junio a agosto, las ballenas se refugian en éste paraíso y fuimos lo suficientemente afortunados de que salieran a saludarnos. El ambiente es un tanto hippie, al estilo de la pura vida.

Si estás por la zona, no olvides pasar por Tipsy, la tienda-bar de mi amiga. Hay una basta selección de vinos, quesos locales, cervezas artesanales y más. Después de un poco (más bien, bastante) de todo, terminamos bailando todos juntos descalzos bajo la luna al son de la música Latina en vivo, que hay todos los jueves.
¿Qué nos perdimos?
Manuel Antonio es probablemente el parque nacional y playa más famoso del país. También, durante el viaje escuché que el parque nacional Corcovado es mucho más local, lejos de turistas, e igualmente bello. En la zona caribeña oeste no dejes de visitar Playa Uvita y Limón. Falta de tiempo nos impidió llegar hasta allá.
Ahora entiendo por qué la gente es tan sonriente y amable en Costa Rica. Es, sin duda, uno de los países más lindos que he visto, y sobre todo, que más he disfrutado.
¡Pura vida, maes!

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