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Frank Ocean y la nueva rapsodia

Desde Bohemian Rhapsody y Free Bird no había sido ejecutada con tanta perfección.

Nights es un sencillo que aparece en el disco Blonde, de Frank Ocean. Dura unos largos cinco minutos, tiempo que hoy en día parece casi eterno. Ocean es considerado uno de los artistas más silenciosos y, paradójicamente, también uno de los más virtuosos. Para Billboard, Blonde es el segundo mejor álbum de la década, apenas detrás de My Beautiful Dark Twisted Fantasy, de Kanye West; Pitchfork, por su parte, lo considera el mejor, intercambiado lugares con West. 

Para dimensionar esta obra maestra se tiene que entender el concepto de rapsodia, que consiste en una pieza musical hecha a partir de diversas piezas sin relación entre sí, con una parte dramática y usualmente lenta. Esta lentitud monótona suele ser interrumpida, a su vez, por una fractura melódica, para dar paso a la siguiente fase de la canción. 

Ocean, al igual que la mayoría de los artistas que han ejecutado rapsodias, cuenta una historia a través de la canción, único hilo conductor a través de una melodía carente de sentido. 

El autor inicia hablando sobre la frustración en un mundo moderno, donde existen personas superiores a las demás. Los ritmos ligeros al inicio dan una sensación de borrachera, de estar atontado y sufrir las secuelas de una noche, como el nombre de la canción indica.  

La letra habla sobre una persona realizada, dentro de lo que el mundo considera “éxito”, a través del dinero. A su vez, habla sobre la soledad y el desencanto que generan las personas (00:31): I don’t trust them anyway, You can’t break the law with them.

Inmediatamente después el artista procede a cometer un crimen. La narrativa completa versa sobre una persona que lleva una vida disoluta, que vive en las noches en lugar de en los días. Que roba, mata y tiene dinero, pero que, a pesar de esto, se siente profundamente solo. En un punto (02:34), Ocean deshace una canción de trap-rap para convertirla en una rapsodia neo-soul. Quiebra la monotonía rítmica después de altibajos tonales de voz asemejados al soul y casi femeninos, con sintetizadores semidesentonados, sobrepuestos con voces agudas, y un piano que va in crescendo totalmente desafinado, junto con los sintetizadores (02:28). Luego el piano va dejando ritmos cacofónicos durante 30 segundos, hasta que colapsa (03:28). Ahí, da paso a una nueva monotonía, lenta, después del colapso total, que uno podría interpretar como el fin de una composición para dar lugar a otra. La canción cierra magistralmente con una repetición de frases, que se pierde lentamente en una monotonía lírica y melódica, dando descanso después del clímax rapsódico.

Nights, de Ocean, es quizás una de las mejores canciones del siglo XXI, no sólo porque reintroduce una forma de hacer música que no había sido ejecutada con tanta perfección desde Bohemian Rhapsody, de Queen, o desde Free Bird, de Lynyrd Skynyrd, sino por la forma en que aborda una de las realidades más duras: la soledad en medio de la riqueza. Como lo describe el mismo Ocean: All the reverends preachin’ self-made millionaire status, when we can eat at Shoney’s on occasion. Vivimos en una sociedad en donde los pastores alaban a los millonarios, cuando podríamos comer en un restaurante familiar, como Shoney’s. Dejaron de ser importantes para nosotros esos momentos, de paz y sosiego, cuando todavía podíamos sentarnos a comer y nada más.

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