Una lágrima. Una frase romántica de Hall que toda pareja debería aspirar a dedicarse. Una estupidez de Reese. Otra estupidez de Reese. Una estupidez más de Reese.
Malcolm haciendo que todo se trate de él. Malcolm arreglando un problema con otro todavía mayor. Malcolm harto de tener que cumplir con expectativas elevadas. Malcolm harto de tener que cumplir con expectativas elevadas.
Dewey alejado de todo y regalando una canción que jamás será escuchado. Piama maternando a Francis. Loise actuando a partir de su ansiedad. Loise actuando a partir de su ansiedad. Loise actuando a partir de su ansiedad.
Jamie apenas abriendo la boca. Un grupo de krelboynes llevándose toda la atención. Stevie con una frase eterna. Stevie con una frase eterna. Stevie con una frase eterna.
Hall y Abe viviendo la amistad masculina que cualquiera tendría que vivir. Gretchen sorprendiendo con su cambio de vida. Francis compitiendo contra su madre. Francis compitiendo contra su madre. Francis compitiendo contra su madre.
La nueva temporada de Malcolm es una oda al cambio que no cambia en absoluto. Los personajes de hace 20 años siguen siendo los mismos, y por eso son tan encantadores.
Tienen algo de nuestra adolescencia en su adultez. Tienen algo de nuestra vida en la suya. Algo que se quedó ahí y no pretende irse.
Kelly y Leah refrescan una trama y arrebatan un protagonismo que necesariamente debía ser arrebatado. Son ellxs, junto a Kiana (la novia de Malcolm), quienes terminan salvando el gran problema que él provocó. Las disidencias y mujeres salvando a los hombres de los errores que su masculinidad violenta provocó. El cambio que no cambia.
Resulta fascinante pensar en una secuela que trate sobre ellxs tres y deje en el ostracismo a Malcolm. No es necesario, es urgente.
La historia deja dudas maravillosas que nadie en su sano juicio (excepto algún productor demasiado codicioso) se animaría a tratar de resolver: ¿Por qué Craig nunca cumplió su sueño de recorrer Estados Unidos a bordo de una motocicleta con su ukulele en el brazo? ¿Cómo fue que Richie pasó de ser un abusivo a un experto en drogas? ¿Abe y Kitti finalmente se habrán reconciliado?
Las preguntas quedan ahí como quedaron las de las siete temporadas anteriores, porque al final del día, el cambio no cambia.

