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Editorial

Merlí odia a Maradona

El peor enemigo de un mago es otro mago. Merlí fue un mago maravilloso que transformó a lo más transformable que existe: los adolescentes. Diego Armando Maradona también fue un mago, pero transformó lo más difícil de transformar: los corazones.

A Merlí ahora le salió pelo y se salió del aula. Maradona se fue de donde era alguien y ahora ya sólo es nadie que antes era alguien y para quien Merlí significa una amenaza.

Merlí y Josep Luis Núñez se parecen mucho. Los dos son sujetos aparentemente revolucionarios, con ganas de cuestionar lo establecido, pero tremendamente inseguros de quien se anima a poner en práctica una rebelión con formas distintas a las que ellos mismos han establecido.

“Estúpido tú, ¿cómo vas a ser único?”. Estúpido, ¿tú cómo vas a ser único? Estúpido, tú. ¿Cómo? ¿Vas a ser único? Alberto Jiménez es un maldito genio. Dos o más historias resumidas en una frase. Los ojos y la frente arrugada de Núñez avergüenzan a Merlí, a Maradona, a Pol Rubio y también a Josep Luis. Maradona juega a ser Pol Rubio en una cancha delante de 100 mil personas. Pol Rubio juega a ser Maradona en un salón de clases. Son lo mismo, aunque los contextos aparentemente sean distintos.

Merlí le tiene odio a Maradona como Josep Luis se lo tiene a Pol. Los magos; los gallos de pelea. La arena; el pasto; el salón de clases. El polvo de las tizas; el barro en los tachones. Qué pena; qué placer. Seguimos sin aprender la lección, y mejor así, es más divertido ser espectadores.

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