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Poesía

Treinta de diciembre de dos mil veinte

Con mi voz te estoy llamando…

Como la aguja de un Moloch extraño,
-Un hombre que droga a los niños sin esperanza-
Es el recuerdo una sombra sin perfil
-sin perfil de sombra, sin perfil.
El Deseo es el lenguaje sin palabras
De la genealogía del miedo.

(bis)
El mar es el final del camino.

Con mi voz te estoy llamando,
Con mi voz te estoy llamando.
Santo, santo, santo Escarabajo de papel,
Redondos son tus ojos
Calientes tus placeres.
No hay Futuro, no hay Futuro.
Solo queda el plástico, las minucias,
Las parábolas indecentes,
Suponernos imprecisos junto a la marea,
Viendo arrastrar espuma y cieno y alquitrán.
Junto al frío, observando maledicencias,
Paralizando nuestras pesadumbres con más vino.

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