La fiesta en la madriguera de Manolo de Caro

En una divertida fábula con inquietantes tintes de realidad, Tochtli es un niño obsesionado con los sombreros, personajes históricos y animales exóticos. Su mundo se limita a la madriguera, una mansión en la que interactúa con personajes variopintos, entre los que se encuentran matones, damas de compañía, políticos corruptos y su padre Yolcaut, un capo líder de un cartel. Este peculiar microcosmos es lo único a lo que Tochtli tiene acceso. De ahí se explica que su mayor deseo sea tener un hipopótamo enano para su zoológico privado. Su padre, en tanto, promete concedérselo para demostrar que su poder no tiene límites.

La película arranca mostrando la madriguera, la pared donde se encuentran los diversos sombreros de Tochtli. De fondo se escucha el tema «El Niño Perdido», de la banda sinaloense el Recodo, una sutil referencia a la historia que se nos va a contar: un niño perdido en una jaula de oro cuya única brújula moral se limita a las enseñanzas de un profesor privado, un escritor no publicado venido a menos quien alimenta la curiosidad de Tochtli con lecturas diversas. 

Fiesta en la Madriguera marca el regreso de Manolo Caro a México, después de una temporada de proyectos en España. Está es, quizá, la película que menos se siente cono una película de su autoría, y esto lo digo como un halago. La cinta se percibe como una ruptura de su sello tan característico e identificable, lo que implica un riesgo y que marca una evolución notable como director, tanto visual como temática, alejándose del melodrama de culebrón para abordar un drama con humor negro en un entorno agreste. 

Fiesta en la madriguera (2024, Manolo Caro).

En esta ocasión, no se trata de un guion propio, como es habitual en su filmografía, sino una adaptación de una novela del mismo nombre del escritor mexicano Juan Pablo Villalobos, de cuya obra recientemente hubo otra adaptación de sus novelas al cine: No voy a pedirle a nadie que me crea (2023), dirigida por Fernando Frías y también bajo la distribución de Netflix. El guion es adaptado por Nicolás Giacobone, quien trabajó con Alejandro González Iñárritu en Birdman (2014) y por la cual ganaron un Oscar a Mejor guion original.

Una de las mayores virtudes de Fiesta en la Madriguera es que está contada desde la visión de un niño, interpretado a cabalidad por Miguel Valverde. Esto, de alguna manera, le permite tomar distancia desde la candidez, evitando caer en la típica apología del crimen. Sin embargo, su inocencia infantil no le niega la posibilidad de abordar el tema con mirada crítica y reparar en las ambigüedades morales que su propia conciencia va desarrollando. De esta forma, al ir entendiendo la terrible realidad que envuelve su vida de ensueño, se va desmoronando la imagen idealizada que tiene de su padre. Los nombres, de origen náhuatl, dan indicios de las personalidades de ambos: Tochtli significa conejo y Yolcaut serpiente de cascabel. Incluso este recurso se repite cuando el pequeño Tochtli, como parte de sus juegos, adopta el personaje de un samurái y se autodenomina Usagi, que en japonés también significa conejo. 

Si bien es cierto que Fiesta en la Madriguera se aleja de la estética habitual de Manolo Caro, la cinta incorpora otros elementos que remiten a los colores y los códigos sociales y culturales asociados del norte del país. Todo esto es aderezado con un humor ácido y lleno de ironía; algo que, indudablemente, hereda del material original escrito por Juan Pablo Villalobos. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *