Los diarios del opio: el misterio y la magia de Oriente 

El periodista y escritor David Jiménez presentó en Barcelona su último libro, Los diarios del opio (Editorial Ariel, 2023). El encuentro tuvo lugar en la librería de viajes Altaïr y estuvo enmarcada dentro del ciclo ‘Mares y océanos (que cuentan)’, organizado por el Gabinete de Comunicación y Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona y MSC Cruceros. 

Este nuevo libro sigue las huellas de escritores como Rudyard Kipling, Joseph Conrad o Graham Greene, entre otros, que quedaron hechizados por la magia de Oriente: “Recorre los escenarios de sus libros y se embarca en una odisea para resolver el gran misterio. ¿Cuál es el secreto que ha empujado a viajeros, exploradores y escritores hasta el Este desde tiempos de Marco Polo? El autor se adentra en la Birmania que George Orwell vivió como policía imperial; la China donde la mítica reportera Martha Gellhorn sufrió su viaje al infierno en compañía de Hemingway o la Filipinas disparatada que describió Manu Leguineche”. 

Se trata de uno de los trabajos más íntimos y optimistas del escritor. Los autores elegidos son una excusa para realizar un viaje de regreso vital al Oriente que le atrapó. Su periplo inició en Asia como corresponsal del diario El Mundo, donde acabó viviendo durante dos décadas: “Oriente me atrapó y estuve allí 20 años. Al escribir sobre autores clásicos que hicieron los mismos viajes he intentado entender esa fascinación”. Occidente siempre ha sentido una atracción y fascinación hacia Oriente. Su influencia y seducción en diferentes campos, como la ciencia y las artes, han formado un misterio; una fuente que se percibe como inagotable, creadora de nuevos descubrimientos, exotismo y sensaciones. Sin embargo, para el escritor la propia búsqueda puede ser el origen de esa fascinación. Los viajes crean espacios de ilusión, desplazamientos que implican intercambio y aprendizaje: “Muchos de estos autores vivieron todo tipo de aventuras, buscando el límite y viviendo con intensidad. Necesitaban vivir situaciones extremas para convertirse en escritores. En el caso de Rudyard Kipling, autor de El libro de la selva, sus primeros escritos eran una descripción de estas experiencias. Casi todos ellos tuvieron experiencias con el opio, que en esa época no tenía la connotación negativa de hoy en día”, explica Jiménez.

El periodista reflexiona también sobre la naturaleza humana y la condición de escritor: “Está en la naturaleza humana la necesidad de ir más allá, de descubrir”. Una de las razones por las que ha elegido a estos grandes autores es porque “explican mejor que otros la condición humana, el lado más oscuro, las luces y las sombras. El viajar y el vivir el mayor número de experiencias posibles proporciona más pistas para descifrar y explicar al ser humano”. El escritor reflexiona continuamente sobre el sentido del viaje, una democratizada actividad que, paulatinamente, va perdiendo autenticidad. Para David Jiménez “el mundo cada vez es más pequeño y homogéneo; se viaja como si nunca se saliera de casa”. En el libro hay un fuerte mensaje de defensa hacia la autenticidad de los lugares: “No se ha de exigir a los destinos que se acomoden a nuestras necesidades, el turismo tiene que hacer una fuerte reflexión”.

¿Y qué papel tiene el mar en el libro y en la propia vida de David Jiménez?  El escritor reconoce que siempre ha sentido una fascinación especial por el mar, un lugar lleno de aventura y refexión: “Es un espacio donde puedo vivir sin prisa, disfrutar de la libertad de viajar a mi propio ritmo, algo que parece estar en declive en nuestra sociedad actual”. En cierto sentido, confiesa sentir envidia por aquellos intrépidos aventureros que se embarcaban en esas travesías sin tener la certeza de cuándo regresarían. Admira su capacidad para abrazar lo desconocido y entregarse por completo a la experiencia de explorar nuevos horizontes y descubrir mundos lejanos.

David Jiménez encuentra un significado profundo en el mar, identificándose con la canción “Mediterráneo” de Joan Manuel Serrat. Sus recuerdos de infancia en Pals, donde pasaba los veranos junto al mar, dejaron una marca indeleble en él, así como los recuerdos de las noches durmiendo en alta mar. Para David, el mar representa algo evocativo y casi infinito, que despierta el deseo de explorarlo y sumergirse en sus misterios. Este apego ha sido una constante en su vida, inspirándolo y guiándolo en sus experiencias y decisiones.

El viaje es la profesión y pasión de escritor. Es una forma de vida que le permite explorar el mundo y darle voz a sus experiencias, transmitiendo la belleza, la complejidad y la diversidad de nuestro planeta e inspirando a otros a descubrir.

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