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Nostalgia

La nostalgia había vencido a los fantasmas. Ahora era capaz de escuchar su canción sin sufrir.

Por: Aliena Díaz

Conducía de vuelta a casa. Ya era tarde, pero estaba tranquilo, en paz consigo mismo.

La radio emitía canciones encadenadas, una detrás de otra desde hacía media hora, y de repente la escuchó, sin presentación; era aquella canción, la que tantos recuerdos le traía, la que siempre inundaba de nostalgia su corazón, la que lo hacía retroceder en el tiempo y le permitía revivir sus propios recuerdos. La que le recordaba cuánto la amaba.

Eran las notas musicales que sonaban cuando la conoció, lo que se escuchaba de fondo cuando intercambiaron sus primeras palabras, la que eligieron para su primera vez, la banda sonora de su historia de amor.

Lágrimas de emoción humedecieron sus ojos y le aceleraron el ritmo del corazón, que ahora latía al compás de la música como el mejor de los duetos.

Decidió parar el vehículo, para disfrutar el momento. Cerró los ojos y soñó. Las imágenes iban y venían de forma intermitente a su mente. Podía visualizar los recuerdos como si viera la película de su propia vida. Una sonrisa de satisfacción identificaba su rostro.

Ahora era feliz. Había logrado enterrar en su mente su desgracia, para dejar paso sólo a los buenos recuerdos. Estaba orgulloso de sí mismo, porque había conseguido lo que una vez le pareció imposible.

Habían pasado cinco años desde la última vez que habían escuchado su canción juntos. Era la que reproducía la radio del coche en el momento que un conductor suicida le arrebató a su amada para siempre, pero ese momento ya no estaba en su mente.

La nostalgia había vencido a los fantasmas. Ahora era capaz de escuchar su canción sin sufrir.

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