Ahora está llena de lluvia. Y tú ahí, sigues sin paraguas. Sin tu ropa, paseando. Como una tarde de julio. Pero con frío y tronando.
Turnedo; Ivan Ferreiro.
Llueve. Llueve y vuelve a llover en el altiplano. Me pongo a leer. O a trabajar, pero prefiero leer.
Mientras trabajo (o leo) miro a través de la ventana y percibo cómo las gotas que imaginaron refugiarse dentro de mi habitación para evitar la lluvia son arrastradas hasta el filo de la ventana por otras gotas que se despeñan desde lo alto.
Los martes son peores que el lunes. La mala fama que carga su predecesor es su único logro. Y sí, hoy es martes. O se siente como martes. Sinceramente no tengo problema en que sea martes o no lo sea. Estos días son todos iguales, uniformados. Se rumora que en el hemisferio norte es verano y, en realidad, no lo sé.
Salgo a terapia, llevo en mi backpack los temas de los que quiero hablar. Los voy archivando a lo largo de la semana por orden alfabético y de acuerdo a la escala de frustración que me generan. No me sorprende terminar hablando y tratando de resolver algo completamente distinto. Quizá solo me concentro en el tono de voz de mi terapeuta –semejante al sonido de la felicidad– o en el olor café que habita en su consultorio. Es probable que también influya que no abro mi mochila y dejo que los problemas se las arreglen solos. La política del no intervencionismo no me ha dado buenos resultados.
Sigue lloviendo. Afuera y adentro. Manejo con cuidado procurando escuchar lo que sucede alrededor y alcanzo a oír a un edificio quejarse porque está mal orientado y pasa frío por las tardes. No lo culpo, el sol no hace acto de presencia.
Regreso a casa y sigue siendo martes. O el día en el que hayamos quedado líneas más arriba. Recuerdo haber leído anoche una línea de Gospodinov que decía “no podemos huir de aquellos a quienes hemos olvidado”. Me asomo nuevamente a la ventana y hay nuevas gotas que se fusionan con otras nuevas gotas que volvieron a buscar refugio aquí. Todas anónimas, todas únicas.
Se acerca la medianoche y mañana seguirá siendo verano. O eso se rumora.

