La espalda logró acomodarse y recostarse en la suavidad de la cama de los encuentros, mas solo pensé en la cavidad de mis sueños.


La espalda logró acomodarse y recostarse en la suavidad de la cama de los encuentros, mas solo pensé en la cavidad de mis sueños.

Por mi ventana pequeños fragmentos de sol, bailan entre los cristales y se pegan a mi piel.

Yo vi esparcir lo que restaba de cuerpo en lo grandioso del río a la sombra de la bendición eterna bajo la luna inmaculada.

La magia de vivir reincide en saber interpretar los símbolos divinos y aprender a transitar a través de ellos, sin convertirnos esclavos de ninguna fuerza.

Te olvido lentamente… y esa será mi salvación: olvidar que alguna vez pasó lo nuestro.

Duras, qué pedazo de mi alma recogerás para fumártelo en la pipa
mientras tecleas todos los años de escritura solitaria.

Sé que es difícil. Pero es la única manera de seguir a flote. Verás, hagamos un ejercicio práctico. Empieza por desconfiar de este poema.

En la cosquilla como broma a mano alzada los dedos pintaban figuras con el gemido silente la mirada nevada de imágenes.

El teléfono inservible, la cefalea, el dolo, la vida desde entonces ausente.

Veo el espejo y me asusto. Abriré los espacios y me iré al sueño de verme con otros ojos.

Me lavé los ojos con agua de mar, pretendí olvidar las polaroid que cargaba como memoria.

Hay penas que no se pueden escribir.

Ya no me identifico con la cotidianidad que normalmente las personas hacen. Y aunque amo a ese colibrí, sé que le haría más daño si le abro la ventana. Ya no lloro por ello.

Por: Kelly Martínez Grandal Jack Kerouac no me engañó El país de Kerouac no existe. No son lo mismo las autopistas.Hacer dedo en la carretera puede significar aparecer en el cartelito de desaparecidos de Walmart. Kerouac me mintió, me vendió un espejismo. Yo vine de Carolina del Norte en carro y lo único que vi […]

Que cuando es necesario, no se come, pero se escribe.

Eso es todo lo que vi la primera vez que la vi, la primera vez que me vi gracias a ella.

Cómo no abrazarme a tu recuerdo y a tu destino como si el aire estuviera a punto de venir contigo.

Serie de ejercicios poéticos utilizando las imágenes de los 22 Arcanos Mayores del Tarot Jungiano de Robert Wang.

Pase lo que pase, y por muy ingrata que os parezca, nunca desdeñéis tarea alguna. Morir es más desagradable y habrá que hacerlo algún día.

Extraño las flores cultivadas en lo que alguna vez llamé «jardín». Los dolores del alma me hacen católico. A medida me causan pánico.