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Lecturas de enero (III)

En la primera entrega del año se asoman la novela debut de una escritora colombiana, una obra de culto de la literatura junkie, la impronta de un historiador militante, la redención de la narrativa autobiográfica y una historia sobre el fulgor y los silencios de una relación entre padre e hija.

Tu sombra de pájaro; María del Mar Escobedo

Para evadir una decepción amorosa, Isabel acepta hacerse cargo del cuidado de su prima, una niña —mujer postrada por una extraña enfermedad. Lo que empieza como una relación de incipiente cuidadora-enigmática paciente, se torna en un juego que transita entre la amistad, la seducción, el vampirismo y la complicidad, todo enmarcado por las voces de los personajes de los libros que Isabel lee a Lorena y por el color, el sonido y la textura de las aves que Isabel estudia. En su primera novela, la escritora colombiana María del Mar Escobedo apuesta por un lenguaje poético y pleno de inquietante belleza para narrar un encuentro entre dos seres que se descubren más de lo que hubieran querido, en medio de un encierro marcado por la enfermedad que contrasta —o quizá se fusiona— con la violencia del exterior: la ciudad convulsiona al igual que Lorena, Isabel, sus deseos y sus secretos. Con frases e imágenes contundentes, exquisitas, María del Mar Escobedo construye una narrativa que parte del tema del cuidado para darle la vuelta y poner sus gritos y susurros —porque claro que Bergman está muy presente— al servicio de las pasiones ominosas que habitan los edificios colombianos del siglo XXI. Tu sombra de pájaro, lanzada por Laguna Libros a finales del 2022, ejemplifica la salud que goza la narrativa colombiana publicada en una de sus muchas y notables editoriales independientes.

Réquiem por un sueño; Hubert Selby Jr.

Dice Zara Snapp en su Diccionario de drogas (2015) sobre la heroína: “A través de la historia, muchos artistas han hablado de la sensación de felicidad total y el estado de euforia incomparable que la heroína les generó”. Un contraste total con la realidad tenebrosa que representa una adicción. Réquiem por un sueño debe ser seguramente uno de los libros más devastadores que se han escrito. La tristeza de la soledad, el yugo implacable de las adicciones y el resquebrajamiento de los sueños rotos, van devorando a los cuatro personajes principales: Sara, Harry, Marion y Tyrone. Ellos viven soñando con aparecer en programas de televisión y la riqueza que pueda permitirles escapar del sórdido entorno donde se desenvuelven; sin embargo, para la autodestrucción, nadie como el ser humano. Los protagonistas se atiborran de pastillas, pican sus venas con heroína y se prostituyen en el húmedo Nueva York de Coney Island, teniendo a Manhattan al fondo como testigo del cruel autosabotaje. La novela de Hubert Selby Jr. condensa en 337 páginas la crónica detallada de un descenso a los infiernos de las drogas y la melancolía, con personajes marginados que viven perdiendo la esperanza de alcanzar el sueño americano. Publicada por primera vez en 1978, Réquiem por un sueño tuvo una reedición en el año 2000 a propósito del estreno de la adaptación cinematográfica del director Darren Aronofsky, un filme que comparte con el libro el espíritu lúgubre de la naturaleza humana. Clásico de la literatura junkie, en Réquiem por un sueño las letras de Hubert Selby Jr. van delineando las andanzas repulsivas de sus protagonistas, con un ritmo que hacia las últimas páginas, se hace insoportablemente desolador. El autor vivió en carne propia las tinieblas de las adicciones, primero con las drogas y después con el alcohol; murió en 2004 por problemas pulmonares. Aronofsky escribe en el prólogo: El héroe era el enemigo de los personajes: la adicción. El libro es un manifiesto del triunfo de la adicción sobre el espíritu humano. Nos muestra lo que nos hace vacilar, lo que nos hace odiar y lo que nos hace amar. Revela lo que es ser humano. No olvidarás nunca esta lectura”.

Historia del siglo XX; Eric Hobsbawm

Lo primero que me gustaría decir es que el historiador británico Eric Hobsbawm pertenece, junto a Constantino Cavafis y Fabio Morábtio, a la hornada de elegidos nacidos en el legendario puerto de Alejandría. Eso, desde mi punto de vista,  merece una reverencia aparte. Entrando en materia, para muchos Hobsbawm, marxista irredento, simboliza el epítome del historiador militante. Historia del siglo XX es, quizá, su libro más conocido, en el que abarca los grandes movimientos sociales, cultuales, políticos y militares acontecidos desde la revolución rusa hasta la caída del muro de Berlín. Para Hobsbawm, no se puede entender el siglo XX sin la revolución rusa y sus repercusiones directas e indirectas, puesto que “salvó al capitalismo liberal, al permitir que Occidente derrotara a la Alemania de Hitler en la Segunda Guerra Mundial y al dar un incentivo al capitalismo para reformarse y para abandonar la ortodoxia del libre mercado”. De este modo sugiere que sin la revolución bolchevique los estados benefactores —sirva como referencia el modelo de bienestar nórdico— no hubiesen emergido como una alternativa genuina. Dentro de las páginas del libro, el británico no oculta su afinidad ideológica con la antigua Unión Soviética y el comunismo, pero eso no le resta, bajo ningún punto de vista, rigor ni profundidad a su mosaico histórico. Si se me permite el matiz, este está lejos de ser un libro con voluntad académica. Basta mirar cómo se va tejiendo, con esa prosa casi musical que le imprime, un mosaico que sirve para contar la historia desde dos vertientes que suelen resultar contratantes y que aquí fluyen con total naturalidad: el alborozo intelectual cargado de romanticismo y la radiografía en torno a la cultura popular. De las 614 páginas que integran la edición de Crítica, la mejor lección posible se resume en la siguiente sentencia: «La mayoría de los seres humanos se comporta como los historiadores: sólo reconoce la naturaleza de sus experiencias vistas retrospectivamente».  Qué duro será afrontar lo que resta del siglo XXI sin la curiosidad y la erudición de Hobsbawm.

El acontecimiento; Annie Ernaux

La recién ganadora del premio Nobel de literatura nos adentra a sus experiencias personales a través de sus letras. No solamente aborda sus propias vivencias, sino la de todos aquellos olvidados, a los que dota de una voz. En El acontecimiento, Ernaux nos presenta la catástrofe que la envolvió siendo una universitaria en los años sesenta: practicar un aborto en la clandestinidad. Parece imposible pensar que la protagonista no pudiese tener la libertad para tomar una decisión de tal magnitud sobre su propio cuerpo. Resulta inaudito saber que, hoy en día, prácticamente la mitad de las mujeres en el mundo aún tienen que recurrir a la ilegitimidad para interrumpir un embarazo. Ernaux resalta en esta obra —una de tantas con tintes autobiográficos— el desborde de las emociones que vive como estudiante de filosofía; joven, embarazada y sin escape aparente. El juicio social, casi tan grave como la práctica del aborto furtivo, es un pilar importante de la trama.

Distancias. de los caprichos de tu corazón; Maricela Guerrero

Aquí la distancia se convierte en un vehículo estético que simboliza a la perfección tanto las relaciones familiares como la intimidad poética. No por nada, Maricela Guerrero expresa a través de “Paseos” y “Lazos” el fulgor y los silencios que existen entre padre e hija. Al mismo tiempo que enuncia, desde la metáfora, un nuevo modo de interpretar tanto la construcción elemental que existe entre cada verso como el juego lingüístico que se abre cuando redescubrimos al mundo gracias a un viaje que nos trae de vuelta al origen; ese “herkunft”  que tanto obsesionó a Nietzsche. Por último, el diseño editorial es simplemente hermoso, ya que se complementa adecuadamente con la voz de la autora y, en general, con el estilo de la colección El Ala del Tigre.

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