Ninguna existe, sólo un poco de esperanza.


Ninguna existe, sólo un poco de esperanza.

Ambas se abrazan tras bocinas

A la muerte se la puede engatusar con bellas palabras.

Ahora voy a escribir con la rabia y la fiebre.

Sus puntas me señalan apuntando hacia el sosiego.

Se necesitó un soplo en el faro, para perderte; realmente nunca exististe.

Ahora yo, cariño, pondré la letra.

Tuvimos los meñiques salpicados de estrellas.

No me necesitarás más, pero estaré a tu lado, cuando emprendas una nueva Odisea.

Viaja a los confines de la imaginación,
donde todo puede ocurrir: atardeceres al alba, puestas de sol infinitas y un inmenso mar azul en Madrid.

Nadie me explicó cómo lidiar con tus cenizas¿Se barren y se tiran?¿Se soplan y desaparecen?¿Las guardo y las olvido?No importa lo que pueda hacer con ellas,volarán con el viento en cualquier instante.

Arrancar el nombre, estrujar la mandarina, acariciar el cuerpo, agarrar al pájaro, asumir.

No habrá colina, ni piedra que empujar.

¡Oh Capitán, mi capitán! ¿Qué sería del club de los poetas muertos sin ti?

Mis labios están secos, / no siento más / el recuerdo de los tuyos.

Por: Raúl Fernández Molina. A los díasde encierroLe sobran horas y le faltan más balcones.

Te deseaba como a nadie / Cual Cortázar a Alejandra

¿Y si el futuro no es más que una copia desgastada del pasado?

La cama, mi tumba / El lápiz como arma de testamento.

Transito entre recuerdos y pieles sin nombre