Entonces asoma la crueldad que no le pertenece al poeta, sino al mismo lenguaje.
Acerca de la condena de las palabras


Entonces asoma la crueldad que no le pertenece al poeta, sino al mismo lenguaje.

Conviertes el tiempo en cristal…

No es posible huir…

Abro los ojos, hace siglos que no estás.

Sólo una piedra basáltica ahogada en hielo.

Queda la oscuridad sin cuerpo, que siempre arrastra la despedida.

Compras una nueva vida, la del desconocido.

Por: Ximena Gil. ¿Cómo vive el poeta?Irá en bicicletaDándole vueltasAl planeta,Pintando letras“Contentas”Con una tormenta hambrientaNunca resuelta…Pero que complementa Su esencia.

Ese frío invierno día a día se convierte en verano.

Rumor del pasado.

Un espesor de antaño, resbala por mi garganta.

El obstáculo es el tiempo, el ruido del silencio y sus tormentas.

Los besos salen caros, porque detrás viene el puñal.

Se deslizó en la agonía, de los años.

Debajo de mis pies, lo siento; una parte nuestra sigue aquí.

La llovizna monótona me devolvía a casa.

Las banderas vigilan el destierro.

Por ahora escribir es una herida que abre el pecho.

¡Me rindo, vida! Te devuelvo tu feracidad.

Dejando atrás seis pecados, alguna vez ninfa.