Me cuesta agarrar el hilo de una vez. El peor duelo es aquel que se puede evitar.
Me cuesta pensar


Me cuesta agarrar el hilo de una vez. El peor duelo es aquel que se puede evitar.

Llegará el día que todo lo sufrido se irá y despertaré de este sueño pavoroso. Seguiré soñando entre líneas divididas.

Llegarán palabras urgentes, vientos de entusiasmo, relojes sin prisa, soles cargados de encuentros y lunas libres de llantos.

Cuanto más lejos se encuentre de esta metafísica, más podré con paciencia encontrar un no lugar.

Un dolor presente, sombra de un árbol de la eternidad, un presente abierto al tiempo, la senda de la mortalidad.

Contados fueron los guerrilleros primaverales que pudieron cruzarlo.

Viajaba desempolvando letras de viejos y gastados libros; había recorrido medio mundo. O quizás, el mundo entero.

La idea de existir en pleno siglo sin más vida que una silla y una pared gris.

Por Ximena GómezÚltimo día Un sábado en la tardeLlegaré hasta la casa de madera oscura,Al fondo del callejón, al lado de la cancha.El carrito de golf, aparcado en la yerbaCon la pintura blanca manchada por el óxido,Como caparazón vacío, parecerá un fantasma.La cancha se verá desierta, abandonada, el céspedCrecerá impasible. Algunos árboles del jardín […]

La música tan nuestra que se apaga y no sabes.

Vi un colibrí en las flores que me regalaste; le costaba trabajo volar.

He vuelto a escribir más de medio millar de páginas contando nuestras historias: el pasado que en realidad nunca se repite.

Y me corté queriendo empujar, de mala gana, esos eventos filosos, ideas de arcilla, pedazos funestos.

Distancia entre el horizonte y el final;
salto, beso las margaritas.

o quizás sólo nos olvidamos de ella / aunque exista, como una / sombra que sucede nuestros / pasos.

El cuerpo es tan solo pergamino, cicatriz de rastro innominado, rastros de saliva. El vestigio de la memoria colectiva convertido en ruina.

Dos manos que gritan lo vivido, lo bueno y lo malo; que tocando abrazan, que laten, que hablan.

Imágenes llenas de cables de luz saturan mis pupilas, impiden que esta imagen quede limpia cuando se acciona el disparador.

Y si me palpo los bolsillos, sé que puedo hacer una última apuesta.

Mira los cielos llenos de humo
verde y morado. Que, entre toda esta bruma, seremos libres.