Hay noches en las que despierto sobresaltado. Sueño que esta ciudad se quedó sin los faros de Reforma, que un maremoto acabó con el de Tánger y al faro Roncali se lo terminó de comer el óxido. Que mi Torre Sevilla cayó al Guadalquivir y que el World Trade Center nunca existió. Es en esas noches que soy un marinero perdido bajo las estrellas, sin A Coruña, sin faro, sin anticipo de hogar.
Los faros de Acercandría




















