Y tememos, nos nace el miedo, un miedo que estaba latente desde antes pero que en la emergencia de la realidad nos arrebató la sorda sensación de tranquilidad.
Problemas endémicos


Y tememos, nos nace el miedo, un miedo que estaba latente desde antes pero que en la emergencia de la realidad nos arrebató la sorda sensación de tranquilidad.

En el recorrido de las murallas, denominado como Caminos de Ronda, el vapor de ese tiempo presente, de alguna manera fértil, se podía casi tocar, en un paseo donde celebrar a Dante 700 años después de su nacimiento era como una bendición.

Las generaciones se miden por la coincidencia en la adolescencia. La mía se fue de largo y con ella los anhelos se convirtieron en el marco de un espejo que se niega a morir en una mudanza cualquiera.

Según los medios, los pobres somos los verdaderos fascistas. Una plaga que hay que eliminar. Mejor será que nos peguemos un tiro antes de que infectemos al resto.

Fui capaz de sentir la pobreza y opulencia en un mismo lugar. La desdicha y el gozo en un parpadeo.

Le devolví la sonrisa a un papel con un puñado de líneas, ciudades y códigos.

La tierra del campesinado convertida en ciudad a través del poeta.

Este mundo que siempre se ha erigido por clases sociales, incluso donde se podría pensar que no las hay, ellas siempre están presentes

El amor del poeta por la localidad no fue inmediato, pues nada más llegar aborreció el lugar.

Se contonea a través de las luces estroboscópicas con movimientos epilépticos pero a la vez sensuales, mirando a su público con una provocación digna de Ava Gardner.

Escribo esto desde un bar de tapas andaluz con una barra kilométrica de madera, jamones colgando desde el techo y camareros alérgicos a la modernidad de las tabletas.

Quiero oler la capital catalana, sentir su sabor; aunque al primer trozo que me llevo a la boca me acuerdo de mi condición de extranjera.

Mañana amenaza ser espejo de hoy; la semana próxima de ésta y el mes próximo de éste.

No hay una fórmula que indique las palabras justas para empezar a describir algo que te cambió profundamente la vida.

Avanzaba sintiendo la necesidad extrema de llegar a alguna parte. De tocar suelo firme. Porque nunca el silencio había sido algo tan aterrador.

He vivido y empatizado con el sufrimiento ajeno, y me he llevado a casa los últimos suspiros de algunos pacientes mientras lágrimas de impotencia humedecían mi rostro.

Tercera Regional es puro territorio comanche. Una vez te metes dentro no vuelves a salir. El modo de vida, los personajes que se juntan y el politiqueo de entre vestidores es lo más parecido al jaco.

El mundo no solo va de nosotros, encumbrados en el privilegio de lo predicho, lo orquestado, lo inamovible. Están los otros, los de afuera, los que no nos tocan.

Caminé diez minutos hacia el metro, sin un alma alrededor y con las calles medianamente iluminadas. Qué suerte, al menos aquí sí hay luz. En Tepito nomás hay de dos: estar a las vivas o estar a las vivas.

4:27, abro la ventana y prendo un cigarrillo, el olor se parece más a un cartucho recién cortado y utilizado. Esta vida ya se trata de supervivencia y no de vivir.