Esa brecha cuasi invisible entre escritor y lector es, además de no medible, provocadora de una profunda tristeza.

Lector permanente. Devoto de la poesía y el fútbol. Escribo, hablo y habito en Revista Purgante, Interferencia IMER y Diario 24 Horas.

Esa brecha cuasi invisible entre escritor y lector es, además de no medible, provocadora de una profunda tristeza.

Viajé a mi infancia, sin recordar la edad exacta, a cuando jugaba fútbol y daba la vida entera por ello, por hacerlo siempre.

De romper fronteras se trata el encanto, las letras, cualquier batalla.

Érebo,remedo de la noche,heredero ydueño de tinieblas.Materia, de lo que quedadel día;falsa luz. Domador astuto,de infinita descendencia.Joya oculta para ciegos;sombra infamey bella, y oscura,pero inquieta y cruel. Occidente, decía Homero,era donde estabas situado,peroyo no creo, pues te mironochesenteras de funesta soledad,donde muero,y recorro tinieblas, noches lóbregas, purgatorios. Y espero,el barco que conduce Caronte,y así: ceder,cederme […]

Es la séptima vez en diez días que me prometo a mí mismo que la próxima vez trataré de no pensarte, ni de escribirte.

Jack Kerouac escribió lo que los expertos llamarían “la obra definitiva de la Generación Beat”

Entrecomillaré todo para disimular que no soy yo quien lo ha sentido, para que cualquiera pueda abrumarse como si la historia fuera suya realmente.

Llevo meses aquí encerrado, solo, rodeado únicamente de doctores que bien podrían ser militares.

Burroughs, Ícono de la generación beat, escribió una de las más grandes obras del siglo XX: Naked Lunch.

Alcancé a decirte que te quería, creo, no recuerdo. Tampoco recuerdo que me hubieras escuchado.

Pensando, me percato que el lugar que habito, ese cuarto inmaculado, tiene sólo una puerta, que funge como entrada y salida al mismo tiempo. Por ahora, resulta imposible salir.

La escritora y guionista Susan Sontag confronta con lucidez a la prensa sensacionalista en un ensayo tan fantástico como doloroso.

¿Cómo evitar sentirnos egoístas por pensar más en nosotros mismos, y no estar, como según dicen, pensando en una posible solución colectiva?

Nostalgia inexorable viene; y se detiene el tiempo un instante; y ese gusto tuyo, nuestro, se convierte en esa nueva memoria, en una nueva marca en tu piel blanca que al volver de allá se encuentra enrojecida por el sol.